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El actor castellano Jaime Lorente, conocido por interpretar a Denver en ‘La Casa de Papel’, se enfrenta, según reconoce, al papel más difícil de su carrera en el primer largometraje de Jacob Santana, ‘Reversión’, un thriller psicológico saciado de giros de insignia que llega a los cines este viernes.
Así lo confirma el intérprete en declaraciones a EFE, en las que admite que sintió “un miedo tremendo” al no hallarse capaz de fragmentarse “en tantos lugares a la vez”.
Y es que la trama intrincada de la ópera prima de Santana (‘Las pelotaris’, ‘Los hombres de Paco’), basada en la película coreana ‘Forgotten’ (2017), ha obligado a Lorente, Manu Vega, Zapatiesta Rueda y Fernando Cayo a interpretar a más de un personaje en lo que puede parecer un thriller psicológico, un drama general o una historia de venganza en diferentes tramos de la cinta.
La historia empieza con una inocente mudanza y se desarrolla en torno a las paranoias de Mario (Lorente), quien, tras el secuestro de su consumado hermano anciano (Vega), empieza a sospechar de su clan y descubre que falta es lo que parece.
“Es una partida de ajedrez muy retadora para el espectador, muy tentadora y atractiva”, afirma el que fue compañero de Lorente en ‘La Casa de Papel’, Fernando Cayo, mientras que Santana añade que ‘Reversión’ supone “salir de una montaña rusa”, aquella que te hace proponer: “Hostia, quiero subir otra vez”.
El cineasta ha admitido que su primer largometraje no ha sido una tarea casquivana, ya que tanto la preparación de la película como su rodaje han supuesto grandes retos para la interpretación y el montaje.
Santana destaca la particularidad de adaptar un thriller coreano al sensibilidad de la sociedad española: “Los coreanos tienen una forma de ver la vida muy distinta a la nuestra. (…) Nosotros tenemos una honestidad divina emocional y me parecía que había que darle un desvío para que tuviera otro espíritu y que se cortara el ciclo de la violencia”.
Adicionalmente, esta historia de venganza es producto de la colaboración entre España y República Dominicana, que, hermanadas a través de las productora AF Films y Ebribari Audiovisual, ha hecho que el rodaje se grabe en República Dominicana, Canarias y Madrid.
“Había planos que empezaban en España y acababan en República Dominicana”, explica Lorente, quien se pone de acuerdo con su hermano en la pantalla para conceder que esto suponía un desafío que, con la preparación previa necesaria, finalmente les ayudó a meterse mejor en sus cambiantes personajes.
Este arduo y fragmentado delirio fue el origen de la relación de los dos actores: “Yo he sacado una relación de amistad que no creo que muchas veces pase”, admite Vega.
Para el director, la planificación y la revisión igualmente fueron esencia: “Había que tener un control muy extenso de lo que estábamos haciendo. Yo tenía una planificación emocional exhaustiva y había que revisar y tener un rácord emocional de los actores muy claro y muy físico porque estábamos en un tránsito y teníamos que continuar en el mismo plano”, concluye.






