Poco impresionante y preocupante es la cantidad de individuos que caminan por aceras, centros comerciales y parques con un teléfono en la mano, sin mirar a su aproximadamente, sino cuando están a punto de tropezar y accidentarse. Igualmente, si van en un bus o el subterráneo. Más recientemente lo hacen conductores y motoristas.
La lamentable espectáculo se da en los hogares e, increíblemente, en escuelas y liceos… y en universidades.
Duele el alma que una ciudad tan emblemática como Filadelfiadonde se fundó la que fue luego tiempo la “gran democracia chaqueta”, esté actualmente plagada de sonámbulos y zombis, restos ambulantes de seres humanos, atiborrados de drogas estupefacientes.
Recientemente, tuve un intercambio de palabras con un “wachimán”, porque cuando temprano salgo a caminar, no me devuelve el saludo; porque estando armado se abstrae y distrae totalmente con el celular, como es moda entre estos “vigilantes”.
Puede deletrear: Información frente a desinformación; intelectual frente a religiosidad
Estamos penetrados y adormecidos por la inteligencia fabricado, no ya por televisores caseros, ni la PC, sino que en cualquier sitio donde estemos, suele atraparnos uno de esos artificios modernos, producto de la industria de IA.
Como producto de ésta, los ciudadanos de cualquiera de nuestras comunidades están atiborrados de “informativo” y novedades que les llegan por Internet, YouTube y cualquier forma de “chat”, parloteo o simple basura mediática.
Así hemos llegado a un peligroso nivel de desinformación, confusión e incredulidad, conducente a una creciente apatía respecto a temas nacionales fundamentales. Muchos ciudadanos están renunciando a tener una idea adecuada de lo que sucede en su país correcto a que no tienen criterio, ni tiempo para nominar fuentes serias, admisiblemente informadas acerca de los tópicos y temas más importantes del acontecer franquista.
El nivel de desinformación e incredulidad es enorme y crece a ritmo acelerado, ya que, en la medida en que dejamos de creerles a los medios, no podemos formarnos una idea u opinión correcta de lo que está ocurriendo, ni siquiera determinar su importancia y prioridad.
En el pasado fuimos testigos de ocasiones en que poderosos y gobernantes intentaron y frecuentemente lograron cooptar importantes medios informativos, y cuando no pudían hacerlo,utilizaron la violencia contra productores y comunicadores valiosos.
Igualmente hemos conocido de partidos, grupos y sectores, opositores o subversivos (y hasta maleantes) que actualmente se han dedicado a “informar desinformando” y así resistir a una población funcionalmente analfabeta, a renunciar a entender la ingenuidad social y política en que viven. Multitud global que pierde sentido de ingenuidad, sin capacidad de discernir entre verdades y mentiras.
Así, estamos perdiendo nuestro país, en mano de mafias desinformantes, aliadas a políticos, traficantes y grupos de interés. Una batalla de la cual los mayores ganadores son los fabricantes y proveedores de tecnología de comunicación e inteligencia fabricado.
Muchos esperamos salvamos los que estamos cultivamos la inteligencia espiritual. La IE que nos legó Cristo. Muchos creen cercano el fin del mundo o el «arrebato». Otros confiamos en que la IE nos servirá como ticket y ruta de añagaza cuando tengamos la alegría de salir de esta pesadilla.





