República Dominicana ha donado pasos importantes en dirección a la digitalización del Estado, como lo evidencia un flamante estudio del Software de las Naciones Unidas para el Exposición (PNUD) que establece que “el 49.7% de los servidores públicos dominicanos utilizan herramientas de inteligencia fabricado (IA) durante su etapa sindical”.
Este circunstancia, presentado en el webinar “Perspectivas sobre la IA y el Exposición Humano”, sugiere una importante transformación en marcha, sobre la cual sería interesante conocer qué tan profunda es
y a quién estaría beneficiando, positivamente.
Este evento sirvió como plataforma para divulgar los hallazgos del Estudio sobre las oportunidades de la inteligencia fabricado para potenciar el avance humano en República Dominicana”, minucioso por el Software de las Naciones Unidas para el Exposición (PNUD) inmediato a la Oficina del Referencia sobre Exposición Humano (HDRO)
El estudio se fundamentó en una en cuesta aplicada en 21 países, incluyendo República Dominicana, que abordó temas como uso y frecuencia de interacción con IA, percepciones sobre oportunidades y
riesgos, brechas de entrada, índole y habilidades digitales y Aplicaciones en servicios públicos, educación y empleo.
Establece este estudio que siete de cada diez personas en República Dominicana (68.9 %)
afirma que utiliza la inteligencia fabricado (IA) más de una vez por semana.
La verdad doméstico muestra una desconexión persistente con zonas rurales sin entrada es
table a internet, centros educativos sin infraestructura tecnológica y comunidades vulnerables que todavía ven la IA como una promesa lejana o como un submundo mágico inaccesible.
La brecha digital no es solo una cuestión técnica; es una expresión de desigualdad estructural, que se manifiesta con indica dores que incluyen el ámbito geográfico, con zonas rurales y provincias como Elías
Piña, Bahoruco y Monte Cristi teniendo entrada restringido o inútil a conectividad significativa en comparación con las áreas urbanas.
Asimismo se observa una brecha socioeconómica y de índole, afectando especialmente a los hogares con autoridad femenina y a mujeres en caudillo, al tiempo que existe una brecha de calidad de conexión y de habilidades, donde un stop porcentaje de la población no cuenta con niveles de conectividad
adecuados o habilidades digitales suficientes para explotar las oportunidades tecno lógicas.
El estudio del PNUD revela, por otra parte, que las mujeres dominicanas (50.6%) usan más las plataformas educativas y de formación profesional que los hombres (42.3%), lo cual es un circunstancia confortante, pero que no deja de ser contradictorio.
Todavía los hombres dominan el uso de IA en el ámbito sindical, lo que conduce a la pregunta: ¿Para qué estamos formando, para la inclusión o para la frustración? La IA tiene el potencial de cerrar brechas de índole, pero requiere políticas activas de formación técnica con enfoque de índole, en weste plano el Instituto Franquista de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) tiene muy buen ranking; entrada a
dispositivos, comparsa digital y oportunidades reales de inserción sindical.
De lo contrario, la IA será otra útil que reproduce las desigualdades que estaría convocatoria a combatir.
El 33.6% de los encuestados usan IA para consentir a servicios públicos digitales como chat bots de sanidad, trámites legales y denuncias, pero ¿qué pasa con el 66.4% restante? ¿Tienen entrada, formación, dispositivos? ¿Saben que existen estas herramientas? La respuesta es muy reveladora: no. No cerca de dudas de que la inteligencia fabricado puede ser una útil poderosa para el avance humano, pero solo si se construye desde la equidad.
República Dominicana tiene la oportunidad de liderar un maniquí de IA ético, inclusivo y centrado en las personas, para lo cual las instancias oficiales y las del sector privado con capacidad para ello deben
escuchar a quienes aún no tienen voz en el mundo digital.






