Madrid, 4 de septiembre (Efe) .- En útil de sustitución ni enemigo contundente de la moda. Si hace abriles los pronósticos sobre la inteligencia fabricado (IA) se veían como un peligro, diseñadores despejan desconocido– es un socio para aligerar procesos, olfato acabados o economizar en muestras de tejidos, pero nunca el sustituto de un director creativo.
La forma de consumir moda ha cambiado en los últimos dos abriles. Así lo reflejan los últimos informes de plataformas como Business of Fashion (BOF), que introducía este nuevo actor en el sector desde varios planos- de los algoritmos para el consumidor hasta actividades más estético como el estilismo o la fotografía.
“Para mí, la inteligencia fabricado no trabaja sola ni sustituye al diseñador- es un compañero de trabajo. A partir de una idea o incluso y esbozo garabateadome permite desarrollar procesos que ayer llevaban días en cuestión de minutos “explica a EFE el director creativo y diseñador Rubén Murga.
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La inteligencia fabricado entra como un herramienta que aligera las tareas más mecánicas. “Puedo hacer pruebas infinitoVer diferente tejidos O acabados y achicar el beneficio de error”, ilustra el creativo, al frente de su propia negocio disruptiva Murga y tras las creaciones de Eduardo Navarrete como codirector creativo.
Simbiosis con la artesanía
Adicionalmente de ser parte en la concepción de líneas y firmas que trabajan en diseños ‘prêt-à-porter’ de cortes informales y vanguardistas para el día a día, la útil incluso se integra en talleres de costura, conviviendo con la artesanía, pero sin desplazarla. “La utilizamos como una útil más de ayuda en los procesos creativos.
La solemos consumir como un apoyo a la hora de originar alguna hermoseamiento o visualizar algún ambiente muy concreto, pero no es más que un momento puntual en el proceso, explica Guillermo Román, ‘alma mater’ de la firma Chandelie y Felipa.
Román, tras la marca de moda nupcial que hace abriles impulsó el concepto ‘adhesión artesanía’ como forma de trabajo, recalca que la Iowa no trasciende más allá de esos pequeños detalles en su concepción del diseño.
“La IA no puede sustituir en nulo a un diseñadores inconcebible porque la creatividad humana aporta alma, una visión propia y personal que, por mucho que se entrene a la IA, nunca logrará. Adicionalmente ¿quién quiere equivocarse a sí mismo llamándose diseñador cuando lo único que haces es darle ideas a una IA?”, añade.
Procesos más sostenibles
Otro taller que integra la IA en los procesos creativos es el dirigido por la diseñadora Laura Escribano, que comenzó a usar la útil a principios de 2024 como una vía “para explorar nuevas formularios” que permitieran mantenerse “fieles” a su esencia artesanal con una observación más contemporánea e innovadora, explica.
“Nos permite visualizar ideas de forma más ágil, explorar formas, texturas o composiciones que quizás no habríamos imaginado en un primer momento, e inspirarnos en estructuras nuevas ayer de producirse a lo tangible”, apunta sobre el uso de esta útil tecnológica, empleada para ser más sostenibles. Con este uso de pruebas previas, según comenta, se filtran “cientos de posibilidades sin pobreza de producir muestras físicolo que incluso favorece una producción más responsable y sostenible”.
“La costura, el conocimiento del cuerpo, el trabajo con tejidos históricos, la sensibilidad estética o la emoción que hay detrás de cada prenda…
Todo eso solo puede venir del oficio humano -matiza-. La IA no cose, no siente, no audición a nuestras clientas ni conoce el valencia del tiempo invertido en cada puntada.” Tal y como resume la creadora, “la tecnología no reemplaza- acompaña y potencia” como un nuevo elemento para el diseño moda contemporáneo. Ímpetu
Por: María Muñoz Rivera





