‘las mujeres a partir de los 50 existimos”, afirma en una entrevista con EFE la escritora argentina Inés Diademauna reivindicación que recorre las páginas de su postrero compendio‘Diario de una mudanza‘ (Manantial), en el que la autora reflexiona sobre la menopausia y los cambios que la acompañan, un tema tabú hasta hace poco.
“Yo me siento más interesante ahora”, asegura Diadema (Buenos Aires, 1960) durante la conversación en Madrid donde está presentando este trabajo, “un regalo” en su trayectoria profesional, dice, que ha calado entre sus lectoras y incluso lectores, “aunque menos”.
“Uno me dijo que vio la tapa, leyó la contratapa y pensó: ‘esto no me interesa’. Luego reflexionó: ‘¿cómo no me va a interesar, si esto les pasa a las mujeres que me rodean?’. Lo compró y le gustó. A otros directamente no les interesó y luego en redes he tenido comentarios violentos sobre por qué debería interesarles, pero bueno, retrógrados hay en todas partes”, explica la autora.
“Y compendio de prudencia“
Diadema concibió este trabajo como un compendio en emocionante (de casa, de país, sentimentales, internas, de etapas vitales), “y adentro de esas emocionante estaba la menopausiapero no me di cuenta de lo que había significado hasta ver la reacción de las lectoras. Me abrió conversaciones y espacios preciosos con otras mujeres“.
Para la escritora se prostitución de “un compendio de prudenciauna síntesis“, porque los temas que aborda estaban en su capital antiguamente, pero de otro modo: “solo podría escribirlo a esta etapano solo por la menopausiasino por la ojeada sobre la vida“, subraya.
La obra, un “híbrido” ingresar géneros literarios“me abrió a brincar más, a animarme a equivocarme“, admite.
Con’Una vida más verdadera‘ (2019), su antedicho trabajo, “tenía más certeza sobre lo que iba a acaecer, con este no, y ha sido delicioso. Las lectoras me escriben para agradecerme, para decirme que se sienten acompañadaspara contarme que se ríen en el autobús. Muchas me dicen: ‘parece que me conocieras'”, comenta.
Y, “incluso hay mujeres jóvenes que agradecen que hable del cuerpo así. Los pocos comentarios negativos han venido de los hombres“, añade.
Diadema tardó primaveras en escribir ‘Diario de una mudanza‘, producto de anotacioneslecturas y memorias que surgían en el momento: ‘funciono así. Mi mente se disgrega. Lo armé como un rompecabezasme llevó seis primaveras“.
Y nunca tiene un objetivo definido, “es como si sintiera que poco quiere contarse y yo lo dejo salir. Empiezo a escribir sin memorizar qué estoy haciendo hasta que, de repenteme doy cuenta de que ahí hay un compendio“.
“Revisar la modo de pensar”
A Diadema le “honra” que ‘Diario de una mudanza‘ sea trillado como un compendio feminista, porque valora la lucha de las mujeres por la igualdad a lo espléndido de la historia.
“Les doy las gracias a todas las feministasdesde las primeras sufragistas. Aspiro a un mundo en igualdad. Aunque el camino tenga errores, hay que intentar, corregircaerse, levantarse…”, subraya.
La autora cree que el cambio social está en proceso, “a pesar de los retrocesos actuales, movimientos que se aferran a no desaparecer. Ojalá sean sus últimos estertores”.
Y aunque reconoce que hay hombres que tratan de entender lo que las mujeres reclaman, considera que para los de su reproducción es complicado: “creo que los jóvenes incluso están perdidos respecto a cómo relacionarse. Hay una revolución en todas las generaciones, pero pedirle a alguno de 60 o de 70 que cambie, es difícil”.
“Hay que revisar la modo de pensar. A la mujer de mi compendio (uno de los personajes de ‘Diario de una mudanza‘) le dicen que no puedes aceptar un trago si no te quieres ir a la cama. Y yo me interrogo ¿ quién dijo eso?. Son ideas tan instaladas en la civilización que cuesta desarmarlas, y si no empezamos, las mujeres seguiremos cargando la delito”, explica.







