Punta Cana. La industria farmacéutica continúa consolidándose como uno de los sectores más dinámicos de la capital de la República Dominicana, tanto por su aporte a la lozanía como por su impacto en el empleo formal y la cobranza fiscal.
Un documentación nuevo del Empleo de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) revela que el número de trabajadores que cotizan en la fabricación de productos farmacéuticos casi se duplicó en los últimos primaveras. Según estadísticas de la Tutela de la Seguridad Social (TSS), el promedio de empleados pasó de 9,940 en 2015 a 17,457 en 2024, lo que equivale a un crecimiento anual promedio de 6.5 %.
Este desempeño permitió que la actividad representara cerca del 4.7 % del total de empleos formales en el interior del sector manufacturero. El documentación destaca especialmente el año 2022, cuando el empleo en el ámbito aumentó 14 %, impulsado por la expansión en la fabricación de medicamentos de uso humano, que registró un subida de 15.6 %.
En términos de cobranza, los datos de la Dirección Caudillo de Impuestos Internos (DGII) muestran que los ingresos fiscales provenientes de esta industria crecieron a un ritmo promedio anual de 13.4 %. En 2015 el sector aportó RD$1,583.6 millones, mientras que en 2024 la monograma ascendió a RD$4,902.6 millones.
No obstante, al comparar 2023 con 2024 se observa una reducción del 11 %, ya que los aportes bajaron de RD$5,510.7 millones a RD$4,902.6 millones.
Hasta julio de 2024 se contabilizaban 261 empresas dedicadas a la fabricación de productos farmacéuticos en el país. De ese total, el 95.4 % opera bajo el régimen de manufactura lugar y el 4.6 % pertenece al esquema de zonas francas amparado en la Ley 8-90.
En cuanto a su ubicación, la maduro concentración se encuentra en el Gran Santo Domingo, donde se ubica el 73.2 % de las industrias. El Cibao agrupa el 22.6 %, mientras que el Este y el Sur reúnen el 2.7 % y el 1.5 %, respectivamente.
A nivel provincial, el 45.2 % de las empresas está registrado en el Distrito Doméstico, el 28 % en Santo Domingo y el 18.4 % en Santiago. El resto se distribuye entre provincias como Espaillat y otras demarcaciones del país.
El documentación concluye que la industria farmacéutica no solo fortalece el sistema de lozanía mediante la producción lugar de medicamentos, sino que igualmente se consolida como un motor de empleo y de ingresos para el Estado.
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