La población dominicana adulta con cuentas en alguna entidad financiera o cuentas móviles aumentó de un 51% a un 65% entre 2021 y 2024, de acuerdo con el Referencia Mundial Findex 2025 del Asiento Mundial.
De modo complementaria, el indicador de bancarización – la tenencia de cuentas en una institución financiera – refleja un crecimiento de 13.7%, situándose en un 63.3%.
La Mundial Findex es la sondeo mundial de narración sobre inclusión financiera y la principal fuente de datos sobre el ataque y uso de servicios financieros a nivel general. Su crónica más fresco fue presentado este 16 de julio, reflejando que República Dominicana ha tenido un crecimiento sobresaliente en sus indicadores financieros esencia.
Para la sondeo se toma en cuenta solo la población viejo de 15 abriles. En República Dominicana, de un total de 8.2 millones de personas en ese rango, 5.3 millones poseen cuentas bancarias o cuentas móviles.
Estos resultados son un claro reflexiva del impacto positivo que ha tenido la colaboración entre el sector financiero, los organismos reguladores y las iniciativas conjuntas del sector conocido y privado, que han impulsado significativamente el ataque de la población dominicana al sistema financiero.
Inclusión financiera
De acuerdo con el reporte, cerca de la porción de los adultos usa cuentas bancarias tradicionales, el 16.5% utiliza los dos tipos de cuentas (digitales y tradicionales), mientras escasamente el 1.5% depende exclusivamente de cuentas digitales.
La medición muestra una creciente apadrinamiento de herramientas digitales para pagos, con más de la porción de los adultos (53%) usando medios electrónicos.
En el país, más de tres cuartas partes de la población adulta tiene un teléfono inteligente (76%), un apoyo importante en la tarea de mejorar la inclusión y la digitalización financiera.
El Mundial Findex, manufacturado por el Asiento Mundial, ofrece una radiografía sobre cómo las personas acceden y utilizan servicios financieros en todo el mundo. Este crónica trienal analiza el uso de cuentas bancarias, pagos digitales, reducción, préstamos y resiliencia económica.
Su información permite a gobiernos, instituciones financieras y organismos sociales diseñar estrategias efectivas para cerrar las brechas en inclusión financiera, especialmente en comunidades vulnerables y economías emergentes.






