Cuando se palabra de incentivos fiscales, a menudo se perciben como beneficios que solo aplican a algunos. En el caso de República Dominicana, se entiende que van destinados “a los más ricos”.
No es casualidad: se requieren sumas millonarias para construir parques solares, hoteles de fastuosidad o grandes proyectos industriales. En cambio, los préstamos y financiamientos que se toman desde el Gobierno a los organismos internacionales generan otra percepción, y abundan comentarios del tipo: “los dominicanos de a pie son los que terminarán pagando esos préstamos, de una forma u otra”.
A primera perspectiva, estos temas parecen aislados, y en cierto sentido lo son. Gracias a los incentivos, entre otros atractivos, el país atrae inversión extranjera directa (IED) que supera los US$2,892.8 millones en el primer semestre del 2025, aumentando 15.3% respecto al mismo período del año preliminar, de acuerdo con datos de Mesa Central dominicano (BCRD). Esas divisas, en 2024, superaron los US$4,523 millones y desde el Gobierno estiman que esa suma superará los US$4,860 millones al cerrojo del año en curso.
Para alcanzar ese monto, sin bloqueo, el Estado dejará de cobrar, o percibir impuestos de las empresas, el equivalente a RD$383,566.2 millones. Dicho de forma técnica: el desembolso tributario estimado asciende a equivalentes a 4.73% del producto interno bruto (PIB), de acuerdo con el Panorama Macroeconómico 2024-2028. Mientras el Estado deja de aceptar ese cuartos, las evacuación brutas de financiamiento, es aseverar, el total de préstamos que se necesita tomar para cubrir su desembolso y obligación durante del 2025 se estiman en RD$350,990.4 millones, de acuerdo con la Dirección Militar de Presupuesto (Digepres).
En palabras simples, el costo de los incentivos fiscales supera incluso las evacuación de financiamiento previstas para 2025. En presencia de este panorama, se pudiera pensar: si el Estado eliminara los incentivos fiscales, ese ingreso extra sería suficiente para cubrir la totalidad de los préstamos proyectados para 2025, con un remanente más o menos de RD$32,575.8 millones.
Pero la sinceridad es distinta. Para Miguel Collado Di Franco, vicepresidente ejecutante del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees), eliminar las exenciones fiscales tendría un objetivo más amplio del que suele percibirse. “Si se quitan las exenciones en zonas francas o turismo, se afectarían muchos empleos y habría menos ingresos, porque esos puestos generan consumo que mueve otras industrias y contribuye con impuestos”, explicó.
Collado Di Franco añade que estas medidas todavía impactan la producción y el ingreso acondicionado. “La caudal no es una relación derecho; tiene artículos visibles y otros que no se ven, es poco dinámico”, señaló, destacando la complejidad de las decisiones fiscales sobre incentivos.
Dinámica
Los incentivos no solo estimulan la inversión privada, sino que todavía generan artículos multiplicadores en la caudal que no siempre se reflejan de inmediato en las cuentas fiscales. Los préstamos, por su parte, permiten cubrir déficits fiscales y financiar infraestructura estratégica como carreteras, aeropuertos o plantas de energía.
En caudillo, las proyecciones del desembolso tributario sugieren un incremento de 7.0% en 2025 con respecto al reestimado para el año 2024, al acontecer de RD$358,573.1 millones a RD$383,566.2 millones, observando una diferencia absoluta de RD$24,993.1 millones.
Por su parte, para 2026, las estimaciones preliminares apuntan a una carencia bruta de financiamiento de RD$366,297 millones, que representan el 4.2% del PIB. El monto está compuesto por: requerimientos de financiación del resultado deficitario integral estimado en RD$254,916 millones (2.9% del PIB) y aplicaciones financieras por RD$111,382 millones (1.3% del PIB).
De acuerdo con Empleo de Hacienda y Posesiones, las prioridades para 2026 incluyen la reducción del costo de financiamiento, la diversificación de fuentes y el mantenimiento de los riesgos del portafolio en niveles prudentes.
La encargo del aventura se centrará en minimizar la exposición a factores como el tipo de cambio, las tasas de interés y el aventura de refinanciamiento, con el objetivo de construir un portafolio más prudente y menos delicado delante choques externos.
Uno de los avances más relevantes ha sido la ejecución de operaciones de manejo de pasivos, incluyendo recompras y emisiones, que han permitido mejorar el perfil de vencimientos de la deuda.
Histórico
Los datos de los incentivos fiscales entre 2015 y 2025 muestran una tendencia de crecimiento en términos absolutos, aunque con fluctuaciones significativas en relación con el PIB.
En la última decenio, el monto total pasó de RD$201,751.9 millones en 2015 a RD$383,566.2 millones en 2025, lo que representa casi un doble incremento. No obstante, su billete en el PIB muestra un patrón descendente hasta 2021, seguido de una ligera recuperación cerca de 2025, lo que refleja la dinámica entre el aumento de incentivos y el crecimiento financiero del país.
Por su parte, el obligación fiscal mostró un patrón de estabilidad relativa hasta 2019, seguido de un aumento tras la pandemia y una recuperación continuo en los primaveras recientes. Entre 2015 y 2019, el obligación osciló entre RD$73,882.6 millones (2.3% del PIB) y RD$75,525.4 millones (2.2% del PIB).
Tras la pandemia en 2020, se presenta un brinco histórico del obligación, que alcanzó RD$345,155 millones (7.7% del PIB), marcando un récord en la última decenio. A partir de 2021, las cifras muestran un ajuste progresivo: el obligación fue de RD$144,778.6 millones (2.7% del PIB), y se ha ido incrementando gradualmente hasta los RD$242,869.9 millones proyectados para 2025, manteniéndose cerca del 3% del PIB.
Ayudas a los dominicanos
Los subsidios todavía ejercen una presión sobre las finanzas del Estado. En el primer semestre del 2025, fueron transferidos RD$23,026 millones a través de seis programas.
En 2024, el sistema de transferencias monetarias focalizadas, es aseverar, subsidios, benefició a más de 1.5 millones de personas, principalmente jefes de hogar, adultos mayores y estudiantes.
A noviembre, se entregaron RD$40,221 millones en 15 programas, incluidos Bono Gas Chofer (RD$454 millones), Bono Gas Hogar (RD$6,853 millones), Bonoluz (RD$4,124 millones), Aliméntate (RD$27,120 millones) y Motoben (RD$65 millones) entre otros programas.






