La mañana de este 13 de febrero de 2026 quedará marcada como una de las más dolorosas para el patrimonio cultural salvadoreño. Un incendio de gran magnitud redujo a escombros una de las edificaciones más representativas del Centro Histórico de San Salvador, dejando por otra parte cinco personas fallecidas.
Las llamas se propagaron con presteza sobre la 6.ª Avenida Sur, alimentadas por materiales originales como madera, lonja troquelada y estructuras de bahareque, característicos de la bloque levantada a inicios del siglo XX. Al menos 45 bomberos participaron en las labores de control del siniestro, inmediato a otras instituciones de emergencia.
Un donación arquitectónico perdido
El inmueble formaba parte del conjunto de construcciones que dieron identidad al centro citadino desde 1917cuando la ciudad experimentaba un auge urbano influenciado por corrientes europeas como el Art Nouveau. Relieves florales, herrería ornamental y amplios portales diseñados para proporcionar la ventilación natural distinguían estas edificaciones adaptadas al clima tropical.
Durante décadas, estas casonas resistieron terremotos, remodelaciones y el paso del tiempo. Sin bloqueo, en cuestión de horas, el fuego consumió estructuras centenarias que representaban parte del exposición histórico y social de la hacienda.
“El fuego acabó con una parte de nuestra historia urbana”, expresó un portavoz de la alcaldía, mientras equipos de rescate removían escombros y evaluaban daños en inmuebles contiguos.

Investigación en curso
Las autoridades confirmaron la transigencia de una investigación para determinar el origen del incendio y establecer responsabilidades. Además se analizará el impacto estructural en otras edificaciones cercanas.
Días antiguamente del siniestro, el fotoperiodista Óscar Machón había documentado en imágenes las fachadas y detalles arquitectónicos del sector. Tras la tragedia, ese material visual se convirtió en uno de los últimos registros de un patrimonio que hoy solo sobrevive en fotografías y en la memoria colectiva.
El Centro Histórico de San Salvador enfrenta ahora un nuevo desafío: proteger las estructuras que aún permanecen en pie y acrecentar las políticas de conservación para evitar que episodios como este vuelvan a repetirse.








