El sistema tributario dominicano impacta de modo directa a los trabajadores formales, quienes ven estrecho su salario positivo no solo por las retenciones legales, sino todavía por los impuestos indirectos que pagan en su consumo diario. La carga es más entrada de lo que aparenta y afecta la capacidad de economía y el bienestar de miles de familias. Un empleado sujeto a la escalera máxima del ISR, con retención del 25 %, recibe en su sueldo escasamente el 75 % de su salario.
Sin bloqueo, al considerar ITBIS, seguridad social, propina reglamentario y otros impuestos indirectos, su ingreso adecuado puede acercarse escasamente al 60 % o menos, lo que refleja una pérdida sustancial de poder adquisitivo. Encima del ISR, los trabajadores formales enfrentan descuentos obligatorios a la seguridad social y el ITgaBIS del 18 % sobre gran parte de sus consumos.
A esto se suma la propina reglamentario del 10 %, que debe cobrarse en restaurantes, bares y hoteles cuando el consumo se realiza en el nave. Aunque esta medida examen respaldar ingresos adicionales para los empleados del sector, representa otra reducción del saquillo del asalariado. Este conjunto de cargas convierte al trabajador formal en el contribuyente más manejable de alcanzar.
Mientras tanto, amplios sectores de la bienes informal, así como empresas, profesionales liberales y comercios que evaden el ITBIS, trasladan la carITga tributaria a quienes sí cumplen. La consecuencia es una presión desproporcionada sobre los asalariados. A ello se suma un problema serio, la desliz de puesta al día efectiva del monto exento del ISR. La ley establece que este monto debe ajustarse anualmente por la inflación, de acuerdo con las cifras del Cárcel Central.
Sin bloqueo, en la destreza, el exento vivo (RD$416,220 anuales) se mantiene prácticamente congelado desde 2017/2018. Es importante mencionar que la desliz de puesta al día del monto exento ha generado un impacto significativo en los trabajadores, especialmente en aquellos que ganan salarios más bajos. Algunos cálculos sugieren que los trabajadores que ganan entre RD$34,685 y RD$50,098.33 mensuales podrían admitir un aumento salarial de más de RD$2,000 si se aplicara el ajuste por inflación.
Esto significa que la inflación acumulada en los últimos abriles ha erosionado la protección que ofrecía esa exención. Más trabajadores que antiguamente estaban libres de fertilizar ISR hoy tributan, no porque ganen más en términos reales, sino porque el Estado no ha diligente de forma consistente el ajuste por inflación. Este es un “impuesto silencioso” que castiga sobre todo a la clase media.
El resultado es un salario positivo cada vez más castigado, el trabajador paga más ISR en proporción, enfrenta un ITBIS recesivo que cascajo igual al rico y al escaso, y por otra parte contribuye indirectamente con múltiples cargas al consumo. Todo esto reduce la capacidad de economía y limita la movilidad social de la mayoría de las familias.
Medidas necesarias para un sistema más preciso, aplicar rigurosamente la indexación anual por inflación, implementar la devolución parcial del ITBIS, encaminar la fiscalización en los grandes evasores, revisar impuestos superpuestos. Conclusión El asalariado dominicano sostiene buena parte de la cobranza, pero no recibe a cambio servicios públicos de calidad ni una protección adecuada frente a la inflación. Un sistema tributario más equitativo debe respaldar que el peso no recaiga siempre en los mismos y que se proteja el salario positivo de quienes sostienen el consumo interno del país.
![]()
Relacionado






