Santo Domingo.- Al encabezar la solemne homilía con motivo del Día de la Casto de Nuestra Señora de La Altagracia, el miltrado coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, llamó a las autoridades judiciales a sancionar sin privilegio y de modo ejemplar, a todos los que han causado daño a la sociedad por la corrupción.
Haciendo una retrospectiva en relación a los males que afectan a la sociedad dominicana, en presencia de cientos de devotos que se congregaron este 21 de enero en la Catedral Primada de América, Carlos Tomás Morel Diplan llevó a la población un mensaje en el que reiteró que lo importante es flirtear a Jehová, servir al prójimo y ser ciudadanos ejemplares.
“El Señor sigue llorando hoy delante de tantas tumbas de nuevos Lázaros, por la violencia intrafamiliar, las muertes por la delincuencia y la inseguridad ciudadana, por tantos jóvenes involucrados en el crimen y las drogas, las muertes en accidentes por imprudencias e irrespeto a las leyes tránsito, y por la muertes de tantos enfermos cuya medicina les fue negada por las manos manchadas por la corrupción; muertes de niños (as) abortados que no se le permitió germinar y desaparecidos sin que haya ninguna respuesta y llora en presencia de las faltas cometidas por su misma iglesia”, deploró.

Enfatizó en que las lágrimas de Jesús lleven a la población a dar testimonios de la fe, donde el falsificado brille siempre por su serenidad y honestidad, y que: “La mano de la neutralidad sin privilegio para nadie, sepa sancionar de modo ejemplar a todos, según el tamaño del daño causado a la sociedad”.
Minería Vs. Basura
Morel Diplan abogó por que el interés popular prevalezca siempre sobre el interés financiero de la explotación minera, que no respeta el medio bullicio y el interés superior del ser humano.
“Nos asustamos si vemos ingentes cantidades de basura en nuestras calles y los ríos llenos de envases plásticos y las miles de toneladas de sargazos que inundan en nuestras playas, y al mismo tiempo, nos cuesta mucho producirse de la preocupación a la acciones concretas, la renovación sinodal nos pide renovar siempre nuestra relación con la creación; es necesario que como bautizados nos comprometamos con pequeñas acciones, que las lágrimas de nuestra Señor en presencia de la tumba de Lázaro limpien la ceguera de nuestra indiferencias frente a todas realidades contrarias a la vida y nos ayuden a renovar nuestro compromiso bautismal”, externó.
Relación con Jehová
En la eucaristía en que Morel Diplán, puso de manifiesto que la Casto de la Altagracia se ha mantenido unido al pueblo dominicano por simpatía, todavía se refirió al bautizo vivido desde las diferentes realidades sufrientes que experimentan muchas familias de fe, como es el caso de la grupo de Lázaro provocó una gran impotencia y desencanto a sus hermanas María y Marta, y hasta Jesús llora por la tragedia que vive esa grupo.

El religioso significó que al romperse la relación con Jehová, todavía se rompen otras relaciones como las de los hombres con mujeres, que debería ser de respeto y simpatía mutuo, pero que hoy se ve amenazada por las ansias de dominio.
Igual se destruye la avenencia del ser humano y la naturaleza.
Dijo que la historia del pecado en el Principio se repite con el ser humano suplantando a Jehová, destruyendo el mundo bajo el pretexto de mejorar, la envidia lleva al fratricidio con la cepa de Abel aun clamando y el egoísmo franquista socaba la solidaridad.
Insistió en que el egoísmo franquista socava la solidaridad como en Confusión, generando confusión, violencia y hostilidades, mientras que numerosas barreras se interponen entre los seres humanos, impidiendo las relaciones saludables de comunión y décimo que emanan del bautizo.
“Pespunte con observar los medios informativos para constatar un mundo de relaciones heridas y fragmentadas en todos los niveles, ejemplos de ellos son las familias desintegradas, la violencia doméstica, la prepotencia, la discriminación, la difamación y el eliminación del otro por diversas razones”.
Comentó que estas relaciones distorsionadas adquieren tal poder que influyen inconscientemente en la forma de pensar a musitar y desempeñarse en medio de este mundo de injusticia y de violencia, nace Cristo y envía el Espíritu Santo para que podamos germinar de nuevo para la esperanza.

Al rememorar las vivencias de Jesús en el desierto donde se quedó por 40 días y fue tentado, el miltrado recordó que ser hijo de Jehová significa cultivarse flirtear con él, entregarse y servir.
“Las tentaciones presentan una idea falsa de lo que significa ser hijo amado de Jehová, podríamos pensar que ser hijo de Jehová es ser vacancia de problemas, habitar gozando siendo rico, famosos y poderosos, el tentador le sugiere dominar a los demás. Sin retención, verdaderamente significa a flirtear como Jehová, entregarse y servir”, reflexionó.
Al término de la homilía, el miltrado coadjutor bendijo a todas los devotos y en exclusivo a quienes llevan por nombre Altagracia.






