Alex Jeffrey Pretti, de 37 abriles, murió tras ser cansado por agentes federales de inmigración durante un operante realizado en Mineápolis, en un hecho que ha generado cuestionamientos de autoridades locales y renovadas críticas a las redadas ordenadas por la Filial del presidente Donald Trump.
Pretti, ciudadano estadounidense nacido en Illinois, trabajaba como auxiliar técnico sanitario de cuidados intensivos en la Filial de Veteranos y era agradecido por su compromiso con la comunidad. Familiares afirmaron que el hombre nunca tuvo informes penales y que contaba con permiso justo para portar armas.

Según el Área de Seguridad Doméstico (DHS)Pretti portaba un arsenal semiautomática con dos cargadores cargados al momento del incidente. Sin retención, imágenes difundidas muestran a más de media docena de agentes forcejeando con él ayer de que se produjeran los disparos a corta distancia.
En un video captado por un transeúnte, se observa cómo varios agentes rodean a Pretti, lo inmovilizan y efectúan varios disparos mientras él yace en la calle.
Este es el segundo caso de este tipo en pocas semanas en Mineápolis. El pasado 7 de enero, Renee Good, una mujer de 37 abriles, igualmente fue asesinada a tiros por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) internamente de su transporte durante otra operación.
Las redadas federales a gran escalera desplegaron un número de agentes cinco veces superior al total de la fuerza policial de la ciudad. Estas operaciones fueron ordenadas a principios de enero tras la difusión de un documental de un youtuber conservador que puso de nuevo en el foco presuntos casos de malversación de fondos federales en guarderías administradas por miembros de la comunidad somalí.
El autoridad de Minnesota, Tim Walzpidió al Gobierno federal que ponga fin a estas operaciones y aseguró que no confía en que el DHS lidere la investigación sobre la crimen de Pretti, subrayando que el estado tomará el control de la pesquisa.
Familiares de Pretti señalaron que él se encontraba afectado por las ofensivas migratorias y participó en protestas tras el crimen de Good. Su padre, Michael Pretti, afirmó que su hijo “sentía que protestar era una forma de expresar su preocupación por los demás”.






