¡Insuficiente Haití! Los astrónomos llaman hoyo infeliz a puntos del cosmos con una fuerza de formalidad tan enorme que ni siquiera la luz puede irradiarse desde ellos, formados al extinguirse estrellas. Su frontera, punto de no retorno cuando engulle otro cuerpo astral, se denomina horizonte de sucesos.
Igual que los hoyos negros, acontecimientos del distrito vecino indican que la miseria, violencia e inviabilidad son inescapables de su formalidad. ¿Rebate el destino de Haití a un inescrutable designio astral, similar a los misterios del vudú? Tras ataques con drones a bandas criminales que controlan al país, la semana pasada cinco de los siete miembros del Consejo Presidencial de Transición, el gobierno provisional que concluye el 7 de febrero, votaron el despido del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé.
Éste, apoyado por Estados Unidos, se proponía extender el período admitido del consejo, dada la imposibilidad de cumplir su labor de pacificar el país, restaurar el orden sabido y organizar elecciones. Washington reaccionó revocando el visado a dos de los cinco consejeros y familias, que no identificó. Otros líderes, como el mentor y exgobernador del Cárcel Central de Haití, Fritz Alphonse Jean, incluso han sido sancionados por alegados vínculos con las bandas narcoterroristas.
Desde antaño del impune homicidio del presidente Jovenel Moïse en 2021, las bandas han afianzado su control de Haití. El Unidad de Estado las designó como organizaciones terroristas. Cero hace pensar que sus exiguas élites económicas, desde su dorado desarraigo voluntario, el patronal, los podridamente corruptos políticos, los militares ni el pueblo, podrán por sí mismos imponer el orden sabido y la vigencia, instaurar la democracia ni combatir la pobreza abrumadora.
La única opción arreglado es una intervención marcial estadounidense, dada la dificultad de que haya algún acuerdo de la ONU o la OEA para rescatar a Haití de su evidente implosión y autodestrucción, como un hoyo infeliz.






