Tegucigalpa.– Nasry “Tito” Asfura juró este martes como nuevo presidente de Honduras para el período 2026-2030, reemplazando a Xiomara Castro, quien finalizó su trámite tras cuatro abriles en el poder.
El acto de toma de posesión fue sencillo y no contó con la presencia de presidentes ni jefes de Estado extranjeros. La abandono de mandatarios internacionales se debió a una política de severidad impulsada por el propio Asfura, quien pidió una ceremonia discreta y de bajo costo.
A la actividad asistieron autoridades hondureñas, miembros del cuerpo diplomático, líderes políticos, altos oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía Doméstico, adicionalmente de representantes de organismos internacionales.
La investidura se realizó en el Parlamento, un oficio que no se utilizaba para este acto desde hace más de 70 abriles, ya que tradicionalmente se celebraba en el Estadio Doméstico. Esta atrevimiento buscó dar un mensaje de respeto a los bienes públicos.
Asfura, nacido en Tegucigalpa el 8 de junio de 1958 y de origen palestino, llegó a la presidencia como candidato del Partido Doméstico. Fue favorito en las elecciones generales celebradas a finales de 2025, las duodécimas desde el retorno de la democracia en 1980.
Antiguamente de los comicios, recibió el respaldo manifiesto del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Con su aparición al poder, Honduras vuelve al tradicional dominio de los partidos Doméstico y Libre, que juntos controlan la mayoría del Parlamento.
Sin requisa, su mandato comienza sin el registro de la expresidenta Xiomara Castro, quien asegura que hubo fraude electoral. El proceso estuvo afectado por retrasos y fallas técnicas, y los resultados oficiales se anunciaron el 24 de diciembre.
De acuerdo con el Consejo Doméstico Electoral, Asfura ganó con el 40.26 % de los votos, seguido muy de cerca por Salvador Nasralla, del Partido Libre, con 39.54 %, mientras que Rixi Moncada, del Partido Rescatado, obtuvo el tercer oficio con 19.19 %.
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