Durante más de 25 abriles, Miguel Fernández Vargas vivió atrapado en una batalla que casi lo sedimento de su propia existencia. Su historia no es la de un hombre que cayó y se levantó rápido, pero luego de muchas vicisitudes, hoy recibe un agradecimiento por su destacada billete en el software Hogar Crea Dominicano.
miguel es periodistatitulado en Comunicación Social, productor y presidente de la empresa periodística Fernández Acevedo y Asociadosen La Vega. Hoy cuenta a Diario Suelto cómo el apoyo de la institución fue fundamental para esta segunda oportunidad que siente que ha recibido.
Durante décadas condujo programas deportivos y paneles, donde consolidó su adiestramiento y cosechó el seudónimo de “El Rey Tunta en los deportes“. Sin requisa, detrás de esa imagen pública, libraba una batalla silenciosa: más de 25 abriles de yuxtaposición a la cocaína.
“La yuxtaposición es una enfermedad de por vida… una enfermedad que uno tiene que tratar primero con Jehová y luego con las partes de rehabilitación que nos brinda Hogar Crea“, afirma.
El momento en el que supo que tenía que detener fue cuando sus propios hijos tenían que ir a buscarlo “a los puntos de droga”. Ingresó hace más o menos de diez meses, el 10 de enero de 2025en el centro de Salcedoempujado por el peso de una efectividad que ya no podía sostener.
“Entendí que necesitaba ayuda cuando toqué fondo… cuando mis hijos dejaron de gusano, cuando tenían que buscarme en los puntos de drogas. Ahí supe que necesitaba la ayuda amplio, primero de Jehová y luego de un tratamiento como el de Hogar Creaque me ha servido para toda mi vida”, dice.
Pero hay poco que atraviesa toda su historia: sus hijos. miguel menciona a cada uno con un orgullo que le hendedura la voz: Jordan, Oneal, IversonMasibel, Yudelmí y Jesús, su chaval autista o “mi vida”, como lo lumbre.
Ese acto sexual fue la cuerda que lo sostuvo cuando sentía que ya no tenía carencia más. No los pone como excusa, sino como salvación. De ellos aprendió que la vida no se detiene ni siquiera cuando uno cree que ya la perdió.
miguel no escudriñamiento piedad; escudriñamiento que su historia ayude a jóvenes que puedan estar pasando por una adversidad similar. “No somos delincuentes —dice— somos enfermo que necesitamos ayuda para poder salir delante”.
Claman por más ayuda y denuncian desatiendo de apoyo
En su quincuagésima jerarquía, Hogar Crea Dominicano celebró la reintegración de 600 hombres y mujeres reeducados, quienes concluyeron con éxito el software terapéutico, disciplinario y social que caracteriza a la institución.
En el entorno de este 50.º aniversario, el clamor de estos egresados —y de su director, Julio Manuel Díaz Capellán— era que el Estado y el Gobierno del presidente Luis Abinader les extendieran una mano.

Denunciaron que desde hace décadas no se benefician del usufructo de los acervo incautados por actividades del narcotráficolos cuales, por ley, deben ser entregados a entidades encargadas de la rehabilitación de adicciones.
“Duele mucho cuando tú ves que se le dan bienes a otras instituciones que, encima de estar en buenas condiciones económicas, cobran entrada suma de monises por un muchacho”, dijo.
El delegado perpetuo de Don Leopoldo Díaz
La obra de Hogar Crea Dominicano nació del dolor más profundo de su fundador. En los abriles 70, Don Leopoldo vivió el impacto personal de ver a su hijo caer en el mundo de las drogas. En vez de rendirse, transformó su sufrimiento en una comisión: encontrar un método de recuperación digno, humano y eficaz.
Ese camino lo llevó hasta Puerto Ricodonde encontró un maniquí basado en la reeducación del carácterla orientación psicológica y la desintoxicación progresiva. Ese método permitió la recuperación de su hijo y dio inicio a la institución que hoy representa una de las más grandes obras sociales del país.
Fundada en 1975 en una casa de acogida en Alma Rosa, Hogar Crea ha crecido hasta convertirse en una red franquista estafa más de 40 hogaresatendiendo a miles de personas de todas las clases sociales y ofreciendo esperanza donde antaño solo había desesperanza.
Durante 50 abriles, Don Leopoldo fue el alma y motor de esta obra, hasta que falleció la semana pasada. Su disciplina, bondad, integridad y entrega absoluta a la comunidad dominicana lo convirtieron en un ejemplo pudoroso que trascendió generaciones.





