Por: Shantalle Veras
La Zona Colonial se consolida como uno de los principales atractivos turísticos de la República Dominicana, al combinar historia, civilización y tradición en un mismo espacio.
Entre calles empedradas, edificaciones centenarias y plazas llenas de vida, este simbólico espacio considerado la cuna de la civilización europea en América atrae cada año a miles de visitantes interesados en conocer los orígenes de la primera ciudad del Nuevo Mundo.
El origen de la primera ciudad europea en América
Ubicada en el centro histórico de Santo Domingo, la Zona Colonial representa el punto donde inició el proceso de colonización del continente gringo.
Su fundación se remonta a finales del siglo XV, cuando fue establecida por Bartolomé Colón, bajo la influencia de su hermano, el navegante Cristóbal Colón.
Durante los primeros primaveras, este espacio se convirtió en el centro político, religioso y funcionario de la corona española en América, desde donde se organizaron expediciones alrededor de otros territorios.
Con el paso del tiempo, su edificación evolucionó hasta convertirse en uno de los patrimonios históricos más importantes del país. Sus calles estrechas y edificaciones de piedra conservan gran parte de su estructura llamativo, permitiendo a los visitantes proceder una experiencia que evoca el pasado colonial.
Monumentos que cuentan la historia

Entre los principales atractivos destaca la Catedral Primada de América, considerada la primera catedral construida en el continente. Este majestuoso templo, encumbrado entre los siglos XVI y XVII, combina principios del estilo godo y renacentista, por otra parte de poseer un gran valía religioso e histórico.
Otro espacio simbólico es el Alcázar de Colón, antigua residencia de Diego Colón. Actualmente funciona como museo y alberga una valiosa colección de objetos que muestran cómo vivía la aristocracia en la época colonial.

A estos se suman la Fortaleza Ozama, considerada la fortaleza marcial más antigua de América, y la Calle Las Damas, reconocida como la primera calle pavimentada del continente.
Un patrimonio obligado mundialmente
Conveniente a su valía histórico y cultural, la Zona Colonial fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990.
Este gratitud ha impulsado diversos proyectos de restauración y preservación que buscan nutrir en óptimas condiciones sus edificaciones y monumentos.
Un destino turístico atiborrado de vida
En la presente, la Zona Colonial no solo es un espacio histórico, sino además uno de los centros culturales más dinámicos del país.
Restaurantes, cafés, museos y galerías de arte forman parte de su proposición, yuxtapuesto a una variada memorándum de actividades culturales que atraen tanto a turistas como a residentes.
Durante las noches y fines de semana, sus calles cobran vida con visitantes que recorren plazas, disfrutan de la cocina recinto y participan en eventos que reflejan la riqueza artística dominicana. Lugares como la Calle El Conde se convierten en escenarios esencia de esta experiencia urbana.

Más que un destino turístico, la Zona Colonial representa un símbolo de identidad histórica para la República Dominicana. Sus monumentos, plazas y calles no solo conservan la memoria del pasado, sino que además continúan siendo un espacio de acercamiento cultural que conecta la historia con la vida contemporánea del país.
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