La autora es periodista y gestora cultural
por Miurias (Nury) Rivas
Mi seguimiento a Carolina no es de ahora, es de mucho antiguamente, escribí sobre sus condiciones considerando que faltaba tiempo para que desarrollara su potencial. Potencial que corría por sus venas, le nacieron los dientes escuchando susurrar de política en su casa, esa es la mejor enseñanza, fue creando lo que es hoy Carolina Mejía, una mujer preparada, capaz de capotear frente a cualquier oponente.
Hipólito dice la verdad, no solo los números superan a Carolina, es el país quien está señalando su valía. «Lo que está para uno, está para uno…” Me gusta la forma de expresarse de David Collado, se nota humildad en sus palabras y esa cualidad la considero indispensable en los políticos. Aun así, creo que no es su momento, que Collado debe aposentar que este es el tiempo de Carolina, quien encima es su amiga.
La hija de Hipólito Mejía, el expresidente que nunca ha dejado de estar en la palestra pública, por su carácter entre chabacano y audaz, a quien sería innegable desmentir sus cualidades excelentes para la comunicación, enfatizando frases que se vuelven virales.
Hipólito tiene razón, los números están a patrocinio de su hija genética, por su constancia, porque ella se ha adornado una posición de primera clase. Trabaja día y indeterminación y a pesar de que quizás, tiempo detrás una parte de los capitaleños la veía con ojeriza, actualmente la haber completa la apoya.

Su arduo trabajo tumbando bulos referentes al pasado gobierno de su padre, trabajando y comiendo un pan con salami con la concurrencia, su liderazgo ha crecido, está en un lado donde no parece que ni David Collado ni nadie más, pueda desplazarla.
Jet set obliga a verla sin recelos, la brillo de esta dama de la política, nos hace inclinar frente a ella, la hemos manido interpretar, diariamente la escuchamos susurrar de forma impecable, está siendo bandera y sello de la dominicanidad, en Europa y Estados Unidos bate récords de popularidad, nos ha encumbrado la pudoroso alzando su voz y dejando muy en stop a los dominicanos.
No creo equivocarme al afirmar con el derecho que me otorga ser dominicana, que Carolina Mejía, tiene que ser la primera mujer dominicana que ostente la pandilla presidencial, sin golpes bajos señores, admitan que es válida para timonear, no por ser hija de quien es, sino porque vale. Su popularidad trasciende, no es solo por ser alcaldesa, se ha cedido a conocer a nivel doméstico.
Sobre todo, Santiago está volcado con ella y no es para menos. La primera mujer presidenta santiaguera es como para situar por esa verdad, ver ascender a Carolina Mejía a aceptar la dirección de los destinos naciones durante cuatro primaveras.
Saliendo del regionalismo, la idea de una mujer presidenta es poco que debe ser prioritario a nivel doméstico porque nos sacaría del patrón establecido. Los ejemplos a seguir los encontramos en México donde la nación mexicana eligiendo a una mujer que obtuvo un resonante triunfo ha demostrado que las mujeres pueden hacerlo correctamente.
En Europa con mujeres destacadas al frente de comunidades e instituciones de tanto peso como el Fondo Monetario Internacional y otras no menos relevantes, han cedido muestra de su integridad y liderazgo.
Jpm-am
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