SANTO DOMINGO.- El liderazgo político no se transfiere, reza una máxima popular, credo que Hipólito Mejía postura a romper para convertir a su hija Carolina Mejía en la primera presidenta de República Dominicana.
Para ello y decidido, como ha sido su característica, el expresidente de la República está en las calles recorriendo el país para conquistar que la alcaldesa del Distrito Franquista, primero derrote a sus compañeros y seguidamente suba las escalinatas palaciegas en agosto del 2028.
El Partido Revolucionario Flamante (PRM) anunció la pasada semana que escogerá su candidato en 2027, mediante un proceso de padrón cerrado, iniciativa que Mejía desde ya cree prudente para seguir mejorando el posicionamiento de su “pupila”.
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El 31 de agosto, al ser cuestionado de que David Collado llevaba la delantera a lo interno del PRM, el Lindo de Gurabo respondió: “No crean eso, Carolina le lleva a todo el mundo».
Hipólito Mejía investigación impulsar a su hija Carolina como la primera presidenta de República Dominicana
En su afán de conquistar su objetivo, ya el exmandatario ha estado conformando grupos a lo interno del PRM, y ya cuenta con el apoyo del ministro de Agricultura, Limber Cruz, de Carmen Ligia Barceló; el corregidor de Santo Domingo Oeste, Francisco Peña, entre otros.
En julio de este año, el presidente Luis Abinader advirtió que los funcionarios públicos que aspiren a la presidencia deberían renunciar a sus posiciones, bajo el entendido de que los nueve que aspiran a habitar posiciones públicas, ya sea por decreto o por alternativa.
Ahí, las aspiraciones de Carolina salen ilesas, ya que ella fue electa de guisa popular, pero que adicionalmente, su padre ha asumido su papel político para tratar de percibir adeptos con miras a la contienda interna.
Carolina Mejía
Carolina no es una improvisada en la política, sin que tiene detrás dos victorias consecutivas en la alcaldía más importante del país: la del Distrito Franquista. Las dos que buena votación.
Adicionalmente, la dama tiene características similares a las de su padre en cuanto a la forma de relacionarse con la concurrencia del pueblo liso.
En el país ninguna mujer ha acabado la presidencia, pero ahora Carolina así como la vicepresidenta Raquel Peña, ambas del PRM, buscan romper con eso.






