Punta Cana. La congestión del tránsito en Higüey dejó de ser una molestia cotidiana para convertirse en un problema estructural de seguridad, productividad y calidad de vida. No se proxenetismo solo de más vehículos, sino de la abandono de iniciativas inmediatas de las autoridades locales con apoyo de otros sectores.
Hay que tomar medidas de coordinación efectiva y encargo técnica del espacio urbano. Lo urgente hoy no es un plan valentísimo a espacioso plazo, sino un conjunto de acciones concretas y aceptablemente coordinadas que comiencen a ordenar la ciudad desde ya, mientras, concomitantemente, solicitamos apoyo del gobierno central.
1- DIGESETT debe hacerse visible para fiscalizar, controlar y sancionar. La presencia permanente y estratégica de agentes de tránsito en los principales nudos — intersecciones críticas, paradas y rutas de transporte divulgado, accesos a hospitales, vías comerciales, mercados y zonas educativas y turísticas— es indispensable.
No operativos esporádicos, sino control diario, con horarios definidos y metas claras: respeto a semáforos, motoristas, prohibición del estacionamiento indebido y doble y prioridad al peatón. La señal es simple: La ley tiene que cumplirse, sí o sí.
2- Encargo inteligente del espacio viario. Muchas calles de Higüey son estrechas y operan con un pancho efectivo escaso por parqueos informales. Una medida inmediata es la reorganización del estacionamiento, creando zonas prohibidas, bahías de carga y descarga en horarios específicos y uso temporal de calles secundarias como parqueos regulados. Pintura viario, conos y señalización básica pueden cambiar mucho en semanas, no en abriles.
3- Ajustes operativos de bajo costo. Sin grandes obras, es posible mejorar la fluidez: Cambios de sentido en horas pico, sincronización básica de semáforos, carriles exclusivos temporales para transporte divulgado y rutas escolares diferenciadas. Estas decisiones deben apoyarse en observación técnica, aunque sea básica, y evaluación semanal de resultados.
4- Coordinación interinstitucional almacén vivo. El comunidad no puede actactuar solo. Se requiere una mesa operativa permanente entre el cabildo, DIGESETT, Policía Doméstico, Obras Públicas, centros educativos, empresarios y transporte divulgado. Reuniones cortas, semanales, con objetivos, responsabilidades asignadas y seguimiento divulgado. La coordinación interinstitucional es una utensilio de trabajo en equipo. No es para «echar vainas». El problema y la responsabilidad es de todos. Su tarea es encarar y resolver. El tránsito es un sistema; si cada quien actúa por su flanco, el caos se torna imparable.
5- Comunicación y corresponsabilidad ciudadana. Las medidas deben concebir. Campañas simples en radiodifusión, tv, redes y perifoneo —qué cambia, cuándo, dónde y por qué— reducen resistor y mejoran cumplimiento. El ciudadano coopera más cuando percibe orden y coherencia. Higüey no necesita resignarse al desorden. Las autoridades fueron electas o designadas para tomar decisiones frente a la problemática del tránsito en nuestra ciudad.
Autodeclararse incompetentes y permanecer en el insensibilidad hasta que el gobierno central intervenga es inaceptable para la comunidad. Mientras diligenciamos apoyo extranjero tomemos la iniciativa localmente. Con valentía política, criterio técnico y coordinación inmediata, es posible tener lugar del caos a una movilidad más segura y humana. El tránsito no se improvisa: Se gestiona.
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