En medio del auge mundial a distinción de la certificación del cannabisespecialistas advierten sobre un aberración silencioso que ya preocupa a clínicas, psiquiatras y autoridades: la manipulación genética del cannabis y los aceites de THC que consumen los jóvenes a través de vapeadores. Según expertos consultados, estos productos, mucho más potentes que la hierba tradicional, están provocando brotes psicóticos, sobredosis y un incremento sostenido de emergencias psiquiátricas que algunos describen como una “Invasión”.
En las últimas dos décadas, diversos estudios internacionales han documentado cambios drásticos en la composición del cannabis. Investigaciones del Instituto Franquista sobre el Extralimitación de Drogas (NIDA) y del Observatorio Europeo de las Drogas muestran que la concentración de THC pasó de niveles de 2 %–6 % en los abriles 70 y 80, a más de 20 % en flores actuales y hasta 60 %–90 % en aceites utilizados en dispositivos electrónicos. La ascendencia química y las nuevas técnicas de cultivo han creado productos más potentes, alterando su perfil clínico y elevando los riesgos para el consumidor.
El psiquiatra Héctor Belicoso Heredia explicó que la hierba natural consumida hace décadas contenía niveles bajos de THC, muy distintos a los actuales. “Hoy, los jóvenes más que fumar la hierba la vapean. Y lo que están consumiendo es un grasa manipulado que puede tener hasta 80% de THC”, afirmó. Este incremento, asegura, ha sido determinante en la aparición de cuadros psicóticos agudos en adolescentes y jóvenes adultos.
Estudios médicos internacionales corroboran que las concentraciones elevadas de THC afectan la función neurológica, especialmente en cerebros aún en exposición. La evidencia señala que la potencia de los extractos está directamente relacionada con paranoia, ansiedad severa y psicosis.
Belicoso Heredia confirma que en el país ya se refleja esta problemática. “Todas las semanas tenemos ingresos por síntomas psicóticos inducidos por este tipo de hierba”, señaló. Agregó que entidades como el NIDA y la Asociación Saco de Psiquiatría consideran estos niveles de THC comparables, en potencia y aventura, a drogas fuertes como la heroína o a cocaína.
La preocupación igualmente se percibe en Hogares Crea Dominicanadonde su director ejecutante, Julio Manuel Díaz Capellánconfirma el aumento de casos ligados a hierba sintética. “Los jóvenes que vienen de Estados Unidos son los que llegan con mayores cuadros de psicosis. Ahora mismo tenemos cinco o seis casos, y aunque parezca poco, es una droga que se ha puesto de moda y su costo es stop”, explicó.
El precio de la hierba sintética supera por amplio beneficio al de otras sustancias. Mientras la hierba tradicional ronda los RD$250 por gramo y la cocaína entre RD$600 y RD$700, el gramo de hierba sintética puede costar hasta RD$1,700. Esta diferencia, combinada con la discreción de los vapes y la facilidad para transportar aceites sin olor, ha permitido que esta droga se normalice entre sectores juveniles con maduro poder adquisitivo.
Autoridades antidrogas sostienen que el tráfico de estas sustancias se realiza mediante rutas discretas y cargamentos pequeños, difíciles de detectar. Los casos registrados muestran un patrón global: jóvenes con episodios de agitación extrema, desorientación y conductas impulsivas poco frecuentes en consumidores de hierba tradicional. La descuido de regulación y la imposibilidad de identificar qué contienen los líquidos vaporizados agravan el aventura.
Los mercadería en el cerebro pueden ser severos. Según Belicoso Heredia, la sobresaturación del THC desensibiliza los receptores cannabinoides, anulando los mercadería medicinales y promoviendo brotes psicóticos. “El mancebo pierde contacto con la efectividad. Se activan sistemas neuroquímicos que producen toxicidad neuronal”, explicó.
Las cifras internacionales reflejan una tendencia preocupante. En Estados Unidoslos casos de psicosis relacionados con derivados del cannabis aumentaron hasta un 50 % en los últimos abriles. En Canadátras la certificación, las hospitalizaciones por intoxicación en adolescentes crecieron 39 %. Países europeos como Reino Unido y Francia igualmente reportan incrementos significativos. En América Latina, Pimiento y Argentina registran un incremento en el consumo jovial impulsado por la idea de que el cannabis es una droga de “bajo aventura”.
Mientras las autoridades intensifican operativos para frenar la entrada de hierba sintética al país, expertos coinciden en la advertencia: la sustancia que durante décadas se consideró una “mezcla de drogas” ha mutado en un producto completamente diverso. La combinación de altas concentraciones de THCel llegada a vaporizadores y un consumo silencioso está generando un problema de vigor pública con consecuencias que ya no pueden ignorarse.








