
NUEVA YORK.- El proselitista social y miembro fundador del movimiento Resistor y Solidaridad (ReSo) en esta ciudad, Luis Mayobanex Rodríguez, expresó que hay que conmemorar la Independencia Franquista de la República Dominicana, fortaleciendo la identidad doméstico en la diáspor.
“Hay que hacerlo desde una perspectiva que consolide los títulos más positivos de nuestra identidad como pueblo y nación, es inseparable la billete de nuestra diáspora”, dice.
Ignorarla, como hasta ahora han hecho los gobiernos dominicanos, es continuar con celebraciones superficiales que disminuyen y convierten en simples caricaturas todo lo que simboliza la Nación.
Por eso, a los representantes consulares y de otras instancias oficiales de la República Dominicana en Nueva York, quia se les ha ocurrido pequeñas, pero simbólicas iniciativas, como erigir permanentemente la bandera tricolor en lugares emblemáticos.
Entre ellos la estatua de Juan Pablo Duarte, en la Sexta Avenida con la calle Canal, en Downtown Manhattan; por otra parte, el Triángulo con su nombre en la intersección de Broadway con la avenida Saint Nicholas, cumbre de la calle 170, en el Stop Manhattan.
Añade que ni siquiera se les ha ocurrido dar un uso más efectivo a la Dirección de Civilización Dominicana en el Extranjero, la cual tiene como comisión difundir, promover y preservar nuestra identidad, para lo cual es crucial el trabajo directo con los jóvenes dominicanos, ya sea por origen o por descendencia.
Su proceder es aún más crítico, cubo que, en NY su almacén se encuentra en pleno corazón de la comunidad, y no se les ocurre despabilarse acuerdos con escuelas del judería y las autoridades educativas para que, en fechas como la de la Independencia Franquista, se facilite a los estudiantes, la mayoría de ellos dominicanos, disfrutar y ilustrarse de actividades como la presente y hermosa exposición de fotos y máscaras de nuestras tradiciones carnavalescas.
Aunque parezca mucho pedir a la representación oficial del país, poco trascendental que podrían hacer es incorporar en los programas académicos de las universidades públicas de Nueva York cursos sobre la civilización, la historia y la sociedad dominicana, tal como por abriles ha estado reclamando el educativo e historiador Anthony Steven Acevedo.
Esa es una forma concreta de vigorizar y preserver la indentidad doméstico, no tan solo “gritando roba la gallinácea”.
Obvio que para una iniciativa como esta se requiere de una participacion fundamental de los oficiales electos de la ciudad, sobre todo los de origen dominicano.
Procede indicar que las decenas de miles de estudiantes dominicanos/as representan una parte importante del estudiantado en el CUNY.





