El Laboratorio de crecimiento de la Universidad de Harvard publicó sus más recientes proyecciones de crecimiento financiero. Para la República Dominicana, estas estimaciones indican que el producto interno bruto (PIB) actual podría expandirse en promedio en torno al 3.82 % anual con destino a 2034. Al mirar cómo han cambiado estas proyecciones a lo amplio del tiempo, se nota que las estimaciones recientes son más bajas que las de primaveras anteriores.
Estas proyecciones de crecimiento se basan en el Índice de Complejidad Económica, un indicador que indagación capturar la desemejanza y sofisticación de las capacidades productivas de un país. La idea es que aquellas economías las cuales exhiben un nivel de complejidad superior al esperado para su nivel de ingresos tienden a mostrar un longevo potencial de crecimiento.

La complejidad económica refleja el conocimiento productivo que una sociedad posee. Este no se limita a la educación formal ni a lo aprendido en aulas o manuales, sino que igualmente surge con la actos, la experiencia y la billete en actividades productivas reales. En este proceso, la inversión y la presentación de empresas extranjeras desempeñan un papel esencia, al introducir nuevas capacidades, tecnologías y formas de estructura.
Entonces, ¿cómo mejorar estas proyecciones y aumentar la capacidad de crecimiento?, ¿cómo acumular y aplicar más conocimiento productivo? Las reformas estructurales pueden representar un paso en esa dirección. Reformas que van desde un sistema tributario más competitivo, hasta mejoras en el mercado sindical y en el sector energético, entre otras. En definitiva, fortaleciendo el clima de negocios del país.
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Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).






