Hansel & Gretel es un musical basado en un exposición tradicional ario, de raíces en la mitología de las hadas, rescatado de la tradición hablado por los hermanos Grimm y publicado en 1812. Esta historia ha sido llevada a los escenarios de todo el mundo como una propuesta musical natural, usualmente con éxito tanto de crítica como de divulgado.
Por lo común, su montaje se presenta en teatros de gran formato oportuno a las exigencias escénicas que impone (bosques, casas rústicas, la cueva de la malvada, entre otros ambientes que se alternan durante el crecimiento de la obra). En este caso, sin incautación, se ha rematado adaptar en un espacio teatral relativamente pequeño. La última oportunidad para verla en su presente temporada es este domingo 13, en el Teatro Lope de Vega de Novo Centro, en Santo Domingo.
En República Dominicana hemos asistido a cuatro o cinco representaciones del clásico, la mayoría en la sala principal del Teatro Franquista y otras en espacios académicos con elencos amateurs integrados sobre todo por estudiantes.
La proeza del novato director Josué Hirujo ha sido construir ese universo mítico en un espacio insignificante —calculamos unas seis o siete veces último que el del Teatro Franquista— e instalar allí su antojo con desbordante sentido estético y técnico.
Asistimos a la función del pasado fin de semana con más interrogantes que expectativas: ¿Cuál sería la calidad de este montaje clásico? ¿Cómo lo gestionaría un talento relativamente nuevo y mayoritariamente novato? ¿Cómo resolverían los retos técnicos de sonido, iluminación, vestuario de época y maquillaje?
El crecimiento de las acciones escénicas nos fue llenando de gratas sorpresas. Este trabajo es teatro profesional digno, cargado de humor, simbolismo, títulos y música, que consigue satisfacer al divulgado a pesar de la hacienda de sus capital.
Los papeles principales, interpretados por José David Toribio como Hänsel y Johanny García como Gretel, conducen al espectador por las líneas argumentales con precisión, merced y un sentido de oportunidad aceptablemente justo al ritmo de los diálogos. Laura Cadete, inmensa como la malvada, fue una revelación. No conocíamos a esta actriz, quien logra envolver al divulgado con un aliento de maldad estudiada y fabulada.
Sobresale el uso creativo y expresivo del diseño de luces, que transforma el limitado espacio teatral en una serie de atmósferas visuales dotadas de estética, profundidad y cromatismo, conforme con las emociones de la historia.
Como musical, esta interpretación cumple su cometido mediante números puntuales y aceptablemente integrados.
El vestuario, la peluquería y el maquillaje cumplen eficientemente su función en la ambientación de la influencia.
Hansel & Gretel es un montaje profesional digno, adaptado con inteligencia y talento a un espacio prohibido, pero con la fuerza necesaria para convertirse en un acontecimiento teatral. Es un punto refulgente adentro de la cartelera del afable Teatro Lope de Vega, bajo la producción común de Gianni Paulino.
Quienes puedan hacerlo aún están a tiempo de estar una experiencia hermosa y gratificante.
Sinopsis
Hänsel & Gretel cuenta la historia de un leñador que, en medio de una trascendental pobreza, vive en el bosque conexo a sus dos hijos: Hänsel y Gretel. Un día, al internarse en el bosque en pesquisa de tuero, los niños se pierden. Aunque Hänsel deja migas de pan como señal para regresar a casa, los pájaros se las comen y los hermanos quedan desorientados.
Próximo montaje:
La temporada teatral del Lope de Vega continúa con un clásico del humor basado en la psicología clínica: Toc toc, la célebre comedia del dramaturgo francés Laurent Baffie, estrenada en París en 2005, que subirá a espectáculo tras la conclusión de este montaje de niño, que hemos disfrutado ya en versiones distintas (alguna producción de Gianni Paulino) a lo derrochador de abriles de representaciones en Sala Ravelo, Instituto Cultural Dominico Yanqui y otros espacios. Será un desafío conseguir una interpretación distinta y superior. Eso es el teatro. Eso y cero más.








