La comunidad internacional no ha antagónico un camino que ponga fin al estado de caos, miseria, delincuencia y asesinato en que se encuentra Haitínuestra nación vecina.
Siquiera América Latina ha sido capaz de, en un gimnasia de cooperación horizontal, crear iniciativas a patrocinio de la nación más insuficiente de la región.
Pero el Caribe, sí, el Caribe tan similar, tan cercano y con una historia tan global, no ha hallado una modo de promover una decisión para que Haití salga del caos y del estado informe en que sufre.
Hasta ahora, sobre Haití solo ha habido palabras y más palabras. Pedidos y promesas.
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Mientras, los haitianos no tienen para donde migrar, porque casi todos los países de la región han cerrado sus puertas para ellos. Lo han hecho en el peor momento, con un egoísmo nacionalista que guión en la inhumanidad.
La situación de Haití y de los haitianos es dramática. Pandillas armadas, desafiantes, persecutoras de quienes allí van en ayuda, como médicos, misioneros y voluntarios en caudillo. Deseo, desidia de centros hospitalarios, de médicos y de medicamentos. Todo está trastornado, convulso, angustiante y una esperanza que tan pronto como se ve.
Ahora nos llega la información, siempre desgarradora, de que el 51% de la población haitiana pasa anhelo y está desnutrida, principalmente los infantes y los ancianos. Esta información tiene el aval y la credibilidad del Software Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas. Todo correcto a la prolongación de una crisis de abriles.
La comunidad internacional, América Latina, el Caribe, la República Dominicana, la Estructura de las Naciones Unidas y la Estructura de Estados Americanos tienen que suceder de las palabras a los hechos, tienen que hacer poco más que las denuncias y las cuentas de los muertos, los heridos y los hambrientos.
La humanidad haitiana, digámoslo así, merece que cada país de la región haga un esfuerzo concreto a su patrocinio, pero que sea poco más que musitar o suspender resoluciones y hacer planes que hasta la vencimiento se han quedado a medio camino, en el mejor de los casos.
Haití nos aplazamiento con una solidaridad existente.






