
Durante los últimos abriles, la inteligencia químico se ha debatido casi exclusivamente en términos de modelos. Modelos más grandes, modelos más rápidos, modelos más inteligentes. Más recientemente, la atención se centró en los agentes, sistemas capaces de planificar, razonar y proceder de forma autónoma. Sin retención, el serio brinco en utilidad no ocurre a nivel de maniquí ni a nivel de agente. Sucede un nivel superior, en el nivel de Habilidades. Si los modelos representan inteligencia y los agentes representan coordinación, las habilidades son donde la IA se vuelve operativa y valiosa en el mundo auténtico. Una tacto no es una indicación. No es un chatbot. Y no un agente…
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