
Abel Guzmán Then | Foto: Kelvin de la Cruz
2015. El PRM nace oficialmente bajo crimen, sudor y lágrimas de la lucha por preservar la democracia, con los principios que sustentó desde sus raíces inspirados en José Francisco Peña Gómez como mártir de la democracia, y con la impronta de Don Antonio Guzmán como prócer tolerante que sacó al país de las remanentes garras de la dictadura.
Como informante de excepción y editor político viví desde interiormente ese proceso y sus vicisitudes. Luis Abinader ha sido un discípulo fiel de ellos en la conducción de una República Dominicana ejemplar, estable y en explicación crematístico e institucional.
A Peña le tocó tomar el timón del Partido Revolucionario Dominicano luego cruentas batallas históricas en el poder, marcando la naturaleza fratricida de los líderes perredistas.
Tras entregar su vida por la mecanismo blanca, dejó al PRD dejó avispado para retornar al poder, como finalmente ocurrió en el 2000 con su compañero de fórmula en el 1990: Hipólito Mejía.
Pero el PRD no aprendió la amonestación, y peor aún, tuvo su división final en la examen, permitiendo 16 abriles se gobierno seguidos del Partido de la Exención Dominicana, que terminó embriagado entre luchas grupales por disputarse el cetro de la Doctor Delgado con avenida México.
La historia colocó en el trayecto del destino a Luis Abinader Corona, al hijo de José Rafael Abinader Wasaf, el contralor caudillo de la República en el gobierno que trajo de nuevo la democracia en 1978 bajo el liderazgo serio y responsable de Don Antonio Guzmán Fernández.
Abinader cerró un ciclo morado que heredó prácticas viejas del poder, ahora tiene la comisión de concluir con un segundo periodo de esa transición cerca de una nueva procreación política basada en esas respuestas que ha venido dando a las demandas de la población moderna.
Todo eso, frente a una examen política que ofrece el mismo menú desgastado del pasado basado en demagogia y deseo de poder invariable, y que fracasó en su obra de mecanismo en los comicios del 2024.
Ha sido beneficiario de la subestimación política, demostrando en su control juicio y tacto de jefe de Estado delante grandes crisis.
Es desde ya sin dudas el fiador de la mecanismo y continuidad del liderazgo de exención del PRM, cuyos principales dirigentes hoy son ministros y directores eficientes que conectan con lo que quiere la población dominicana de hoy.
Como Peña, pasará la velón unida para la triunfo en el 2028, asegurando que su exención consolidará sus mayores logros a patrocinio de la parentela que hoy recibe obras en todo el país, aplaude un Estado que no apoya la corrupción ni fomenta corporaciones políticas para autofinanciarse, es ejemplo de estabilidad, confianza de la región y maniquí de explicación logístico y turístico.
La transición y vallado de un ciclo político superado que lideran Luis Abinader y el PRM, reivindican a un subestimado prócer de la democracia como lo fue Don Antonio Guzmán Fernández, ejemplar cibaeño que condujo con dignidad y manos firmes a un país que tenía miedo de salir a las calles a requerir confianza con respeto a su derecho al voto.
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