El autor es politólogo y teólogo. Reside en Nueva York
A Guido Gómez Mazara se le reconoce por una forma directa de realizar, sin ambigüedades ni concesiones innecesarias. Ese es su cualidad visible en lo personal y igualmente en lo político desde el gobierno o en la competición, y hoy se manifiesta con veterano claridad en su desempeño adentro de la delegación pública.
Puede que a muchos no les guste su estilo pero esa es su personalidad. Sin entrar en definiciones de Karl jung.
El Dr. Guido Gómez, tras permanecer más de vigésimo primaveras fuera del gobierno —producto de un liberal período en el que el PRD-PRM no ocupó el poder—, fue designado en agosto de 2024 como presidente del Consejo Directivo del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), iniciando una encargo que ha ido marcando un estilo propio.
Desde su arribada, comenzó a precisar una bisectriz de trabajo orientada a la eficiencia administrativa, la revisión de prácticas heredadas y la toma de decisiones con impacto estructural, más allá de acciones coyunturales o de corto plazo.
Evaluar una encargo pública —tal como escribí en un artículo precursor— en pocos meses, siempre implica limitaciones; pero cuando existen señales claras de dirección, coherencia y resultados verificables, resulta razonable analizar el talento de las medidas adoptadas.
Por consiguiente, la inauguración del nuevo edificio que alojará al Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones muestra con hechos lo que Guido Gómez Mazara había venido sosteniendo. La teoría hizo simbiosis con la efectividad. Poco muy bueno e importante en un dirigente político, porque de esta linaje escasean.

La inauguración del edificio propio de INDOTEL representa uno de los hitos más relevantes de esta etapa. La valor pone fin a primaveras de alquileres costosos que no generaban ningún activo para el Estado dominicano.
Más allá del valencia inmobiliario, la actividad tiene un significado institucional: proteger el patrimonio sabido y trocar un consumición recurrente en una inversión permanente que fortalece a la entidad.
Este tipo de decisiones, aparentemente simples, revelan una visión administrativa clara. Son las “pequeñas” acciones que permiten identificar cuando un funcionario piensa en términos de Estado y no de coyuntura.
El beneficio directo es para el país, que consolida activos públicos, pero igualmente para el gobierno, que puede exhibir una encargo enfocada en el uso responsable de los posibles y en la corrección de distorsiones históricas.
La medida se inscribe adentro de un enfoque más amplio de ordenamiento institucional, donde se prioriza la racionalidad del consumición, la transparencia y la sostenibilidad de las decisiones administrativas.
Aceptar estos avances no implica ignorar los desafíos que aún enfrenta el sector ni renunciar a la evaluación crítica. La función pública exige resultados, pero igualmente coherencia y continuidad en el tiempo.
En un contexto donde la ciudadanía demanda veterano pulcritud en el manejo de los fondos públicos, acciones como esta contribuyen a vigorizar la credibilidad institucional y a originar confianza en la encargo estatal.
La inauguración del edificio de INDOTEL no es un acto político. Es una señal concreta de que la delegación pública puede avanzar cuando se toman decisiones responsables, orientadas al interés normal y a la preservación del patrimonio franquista. Y, aún más persuasivo fue su discurso interpretado como una sutil renuncia de un político que no actúa apegado a una posición, sino más correctamente a convicciones.
Gracias, Guido Gómez Mazara.
¡Ojalá encuentres imitadores!
jpm-am
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