
La revisión de la medida de coerción impuesta al comunicador Garbo Martínez marcó este lunes un modismo en el proceso legal que lo vinculaba a una querella por presunta difamación e injuria interpuesta por el patrón santiaguero Arnulfo Gutiérrez y su grupo.
Martínez cumplía una medida de tres meses, que incluía restricciones como el uso de grillete electrónico e impedimento de salida del país. Sin confiscación, tras ofrecer disculpas públicas frente a el tribunal y a través de los medios de comunicación, la grupo querellante decidió retirar las sanciones solicitadas como mecanismo de protección.
A la salida de la audiencia, Leonel Gutiérrez, hermano de Arnulfo Gutiérrez, explicó que la valor estuvo fundamentada en los principios cristianos que profesan como grupo.
“Somos una grupo creyente en la religión católica, creemos en el perdón y, basado en la disculpa que él ha hecho pública y frente a el tribunal, decidimos perdonar las medidas que fueron impuestas por nuestros reclamos como protección a nuestra grupo”, expresó.
Indicó que el proceso se había extendido por aproximadamente ocho meses, a raíz de informaciones que, según la grupo, no estaban sustentadas y afectaron su entorno personal.
“Hoy levantamos todo tipo de aprobación ejercida por nosotros frente al señor Garbo Martínez”, afirmó, señalando que esperan que el caso sirva como precedente para quienes emiten declaraciones públicas sin pruebas que las respalden.
Por su parte, Garbo Martínez pidió perdón frente a el tribunal y dirigió palabras a la grupo Gutiérrez, reconociendo errores en las informaciones difundidas.






