Altagracia Salazar
La oferta para comprar gomitas vitaminadas anunciada por el Instituto Doméstico de Bienestar Estudiantil —para beneficiar a más de 70 mil estudiantes— duró menos de 24 horas. Menos que una historia de Instagram.
La explicación oficial para la suspensión es de colección burocrática: que buscan “introducir mejoras en los aspectos técnicos y económicos” para avalar una contratación más apto. pero, la traducción podría ser : salieron corriendo antaño de que cualquiera mirara demasiado de cerca.
Y ojo, el plan en sí no es el problema. Suplementar la viandas de estudiantes con deficiencias nutricionales es necesario. De hecho, en la subregión Enriquillo hay datos serios: un estudio de 2023 señalaba que rodeando del 30% de los estudiantes enfrenta problemas de obesidad o desnutrición. O sea, la privación existe.
El problema es otro: la improvisación convertida en política pública.
Ayer mismo, tras discutir el tema, hicimos una solicitud amparada en la Ley 200-04 sobre Suelto Camino a la Información Pública para aprender cosas básicas: ¿Cuál es el estudio que sustenta el software? ¿Quiénes son los suplidores? ¿Cómo se implementaría la suplementación?¿Dónde exactamente?
Pero esa solicitud nació muerta. La oferta se canceló antaño de que cualquiera tuviera que reponer.
Entonces queda la pregunta incómoda: ¿por qué anunciar un software que no está inteligente para sobrevivir ni un día?
En las instituciones públicas dominicanas parece que primero se pica el titular… y a posteriori, si fortuna, se piensa el plan.
Porque si esto no fue improvisación, entonces fue peor: un aeronave de preparación a ver si subía… o si el maco pasaba sin que nadie lo viera.
*Noticiario República Dominicana






