De acuerdo con el esquema de Ley de Presupuesto Normal del Estado depositado en el Congreso Doméstico, el maduro desembolso del Gobierno dominicano en el 2026 correspondería a las remuneraciones a empleados públicos, que representarían el 23.2 % del total, equivalente a 376,964 millones de pesos.
En segundo extensión se ubican otras transferencias y subsidios con 21.8 %, seguidas del plazo de intereses de la deuda, que alcanzaría 20.0 % del desembolso publico proyectado.
En conjunto, estos tres componentes concentrarían más de seis de cada 10 pesos gastados por el Gobierno, lo que evidencia una estructura de desembolso fuertemente atada a compromisos corrientes y de limitada flexibilidad.

Los gastos de haber, por su parte, representarían el 13.3 %, lo que sugiere que una porción relativamente pequeña del presupuesto se orienta a la creación de infraestructura o activos.
Por su parte, las transferencias al sector eléctrico continuarían siendo elevadas —5.2 % del desembolso total—, destinadas a cubrir pérdidas y subsidios que no han resuelto las ineficiencias del sistema. Estos medios representan una carga recurrente en las finanzas públicas, es aseverar, para el contribuyente.
De aprobarse el esquema, el patrón de desembolso muestra la falta de avanzar alrededor de una trámite más prudente y sostenible de las finanzas públicas, orientada a contener el desembolso corriente, revisar los subsidios y transferencias y priorizar la eficiencia en el uso de los medios. Solo así podrán crearse las condiciones para un crecimiento basado en la inversión, la productividad y el hucha privado, y no en el aumento permanente del desembolso estatal.
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Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).





