El Pregonero, Santo Domingo. – El gobierno dominicano cerró el examen fiscal de 2025 con un deuda equivalente al 3.45% del producto interno bruto y una deuda pública situada en 47.9% del PIB, en una clara señal de contención fiscal consistente con los objetivos de sostenibilidad macroeconómica y estabilidad financiera, pese a un contexto opuesto de presiones económicas internas y externas.
Según los resultados divulgados por el Empleo de Hacienda y Capital, los ingresos del sector divulgado ascendieron a RD$1.246 billones, equivalentes al 15.6% del PIB esperado, reflejando un crecimiento interanual de 2.8%.
Este desempeño estuvo impulsado principalmente por mayores niveles de cobranza del impuesto sobre la renta, tanto de personas físicas, generado por el aumento del empleo formal, como de personas jurídicas, mayores niveles de pagos por ganancias de caudal, y el incremento en los aportes del sector minero a consecuencia del aumento del precio internacional del oro.
Un punto destacado del obturación fiscal 2025 fue el aumento de la inversión pública. El pago de caudal alcanzó RD$207,751.7 millones, correspondientes al 2.6% del PIB, representando un incremento de 11% respecto al 2024, y una ejecución de 18.0% por encima del total permitido en el presupuesto auténtico del 2025.
Entre las entidades con mayores niveles de ejecución presupuestaria se destacan el Empleo de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), el Empleo de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED), la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET) y el Empleo de Educación (MINERD).
Entre los proyectos emblemáticos figuran la extensión de la Vírgula 2C del Patrón de Santo Domingo, inversiones viales en Santo Domingo Oeste y el expansión de infraestructura turística en Término Rojo, Pedernales, adicionalmente de programas de rehabilitación de carreteras, caminos vecinales y mejoramiento de viviendas.
El pago del Gobierno Central alcanzó RD$1.521 billones, equivalente al 19.1% del PIB, con una ejecución orientada a protección social, expansión productivo y una política fiscal de carácter contracíclico. El pago primario creció 4.9% nominativo, manteniéndose adentro de los límites establecidos por la Ley de Responsabilidad Fiscal aprobada en 2024.
Este desempeño fiscal fue mucho valorado por los mercados financieros, caracterizado por una restablecimiento en la percepción del peligro país, reflejada en indicadores como el Emerging Markets Bond Index (EMBI) y la revisión dispuesto de la calificación crediticia por parte de Moody’s. Todos estos utensilios refuerzan el posicionamiento del país como destino de inversión en el Caribe y Centroamérica.
El obturación fiscal de 2025 apunta a una táctica gubernativo clara: preservar la estabilidad macroeconómica sin ofrendar la inversión pública, uno y otro utensilios de suma importancia para los inversionistas y organismos internacionales delante los desafíos fiscales del mediano plazo y el crecimiento financiero.
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