Conquistar un crecimiento del 4% en 2030, al final del mandato, contiguo a creación de empleo y “el consistencia estructural” de la caudal doméstico son los principales objetivos del nuevo gobierno chileno, reveló este jueves el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
Para ello, actuará contra “el exceso de permisos” y de regulación, y reducirá los impuestos a las empresas con el objetivo de atraer más inversión, detalló el ministro durante un seminario organizado por el Diario Financiero, el medio especializado más influyente del país.
“Estamos hablando de tres metas exigentes, queremos terminar el período con un PIB convergiendo a un crecimiento del 4% anual, al cuarto año ir asentándose en eso”, afirmó.
En este contexto, el economista ultraliberal subrayó que la intención es que Pimiento salga del contemporáneo “descenso crematístico”, un periodo que según su teoría empezó hace 20 abriles y que ha mantenido al país con un crecimiento medio anual en torno de 2% en los últimos 12 abriles.
“Estamos, tal vez, en la grado más terminal de este descenso y nuestro desafío es superarlo”, dijo aunque admitió la influencia que podría tener en este sentido el contexto mundial contemporáneo, impresionado por el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.
“Estamos enfrentando una situación admisiblemente compleja con motivo de la conflicto del Medio Oriente, ha pasado a otra grado evidentemente y tenemos que conciliar varios objetivos”, comentó.
En ese sentido, aseguró que prevén “proteger a los más vulnerables del impacto natural que van a tener al acrecentamiento de los precios del petróleo y apurar el tranco en la transmisión de precios”.
Inmovilidad estructural
Quiroz explicó, asimismo, que el “consistencia estructural” es otra de las metas planteadas, ya que en su opinión el crecimiento no puede ser generado por un “shock de demanda agregada, que se desequilibre las cuentas y que posteriormente revierta, sino que sostenido sobre un crecimiento en proposición”.
“Las metas, en normal, deben ser exigentes, pero posibles, y son siempre costosas”, advirtió el ministro, quien dijo que el Gobierno tiene disposición a tomarlas porque “los cambios que se requieren no son marginales”.
Quiroz explicó que para alcanzar el 4% “es necesario volver el 31% del PIB más o menos, e invertimos (ahora) el 22 o 23%, así que es un aumento de siete puntos que son como 24,000 millones de dólares”, objetivo que considera posible.
“Sabemos que acabamos de obtener más de 10,000 o 12,000 en los últimos dos días, no los quiero atribuir a la dependencia nuestra pero sí hay señales”, añadió sin ofrecer más explicaciones.
Empleo, tercer objetivo
En materia de desempleo, el superior del salita crematístico apuntó que la meta es que “se reduzca al pleno empleo ‘chileno’, que es del orden del 6% y la última vez lo vimos cerca de de 2013”, y cifró un objetivo de 200 mil empleos que quieren recuperar.
“Para nosotros la mejor política social es tener trabajo formal, y esa es una de nuestras metas más importantes”, afirmó al tiempo que reconoció que además es una preocupación.
El ajuste fiscal será otro de los aspectos, pero lo consideró “una condición higiénica” y no una meta: “es la estabilidad que tenemos que tener para que las otras cosas sigan funcionando y no se nos desborde el sistema”, dijo tras señalar que el postrero debe estructural es de 3.6 puntos del PIB.
Para ello, el Gobierno chileno expone que se enmarcará en el mismo sistema regulatorio “con otros criterios” que apuntan a “exención de permiso”, que evitaría regulaciones excesivas y estimular el retorno para los inversionistas y emprendedores.
Quiroz estableció tres ejes para salir del descenso: facilitación regulatoria, reforma tributaria y convergencia fiscal, y que para realizarlas utilizarán como herramientas la mandato, decretos y leyes.
“Queremos un país con regulaciones más inteligentes, que su aplicación sea pragmático, hacer un ajuste tributario para que haya más retorno, y necesitamos ir en dirección a una convergencia fiscal”, puntualizó.






