EL AUTOR es periodista y catedrático universitario. Reside en Santo Domingo.
El presente gobierno, que preside el patrón Luis Abinader, es auténticamente rico. Se estima que entre el 85 y el 90% de los funcionarios son personas acomodadas, adineradas, pudientes, opulentas y capitalistas. En la presente agencia, inclusive, están los tres tipos de burguesía: industrial, comercial y financiera, aspecto que no tiene precedente en la historia social dominicana.
Al iniciar el primer período de Gobierno, en agosto de 2020, desde el poder político se pretendió acreditar un gobierno de la oligarquía con el pretexto de que se tráfico de personas que tienen sus problemas resueltos y, en consecuencia, no sustraerían capital del hacienda, cuando la experiencia universal indica que los poderosos se caracterizan por la acumulación insaciable de renta y muchas veces sin importar el origen.
“La egoísmo es de naturaleza tan malvada y perversa que en absoluto sacia su voraz apetito. Y posteriormente de yantar tiene más deseo que antiguamente”, dijo Dante Alighieri. Los avaros regularmente carecen de empatía en torno a los más necesitados o vulnerables sociales, aunque asuman poses mediáticas conrepartos de limosnas, dejando deducir una supuesta preocupación por los sectores más vulnerables. Un teatro.

En el caso dominicano, desde que llegaron al poder, lo que han hecho es confirmar su carácter devorador del peculio del contribuyente. Muchos se sorprenden por la cantidad de personas de apellidos sonoros que han resultado involucradas en actos de corrupción pública, por supuestamente proceder de “buenas familias”, como suele llamárseles a los que tienen nobleza. Se tráfico de un problema cultural muy antiguo el denominar, a los que tienen poder financiero, de honorables, empresarios exitosos, distinguidos y talentosos.
Avaros y codiciosos
En impacto, son avaros y codiciosos, que se creen con recatado para adscribir a los miembros de segmentos empobrecidos de “vagos”, que no les gusta trabajar, cuando la causa principal de la pobreza social hay que buscarla en la desidia de oportunidades y la omisión a la educación y la lozanía, dos pilares básicos para el promoción en la escalera social.
No puede activo adecuado servicio de lozanía en la República Dominicana mientras haya actos dolosos, como el de Senasa, que involucra a miles de millones de pesos, con los cuales se hubieran alzado decenas de hospitales, en la geodesía doméstico, dotados de equipos y medicamentos. Y en cinco primaveras y varios meses nadie se enteró desde el Gobierno, la denuncia y las pruebas vinieron de otros litorales.
Estos empresarios funcionarios todavía suelen usar adjetivos de “envidiosos y resentidos” para referirse a los demás, cuando en más de cinco primaveras han sido incapaces de ordenar correctamente el 4% del Producto Interno Bruto que se destina para educación, porque ese es un tarea que solo ha servido como fuente multiplicadora de fortunas mal habidas.
De todos modos, quedó demostrado que ordenar con pulcritud los capital públicos no tiene nadie que ver con clases sociales. Y particularmente la burguesía que dirige la nación ha quedado desenmascarada. No es seria, ni nunca lo ha sido. Y con una imparcialidad válido e independiente de verdad lo que amerita, por la mala experiencia vivida por los dominicanos, es un estudio profundo del origen de la fortuna que cada uno ostenta.
JPM
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