![]()
El auge de los centros comerciales en nuestro país llegó cuando el furor por las galerías de juegos electrónicos ya estaba pasando en otros lugares. En países como Japón, los EE.UU., Canadá y Corea del Sur, las mesas de deporte, voluminosas, ruidosas y con sus característicos dispositivos de cobro, eran parte habitual de las plazas comerciales, inmediato con los cines, las tiendas y los establecimientos de comida rápida. Sus usuarios solían ocurrir espacioso tiempo enfrascados en combates espaciales, conquistas, carreras de autos, escapes y otras actividades desafiantes, saliendo del mundo actual para insertarse en una verdad supuesto diferente.
Su etapa dorada discurrió durante los abriles 70 y 80 del siglo pasado, cuando los juegos electrónicos requerían de aparatos especializados cada uno para un deporte diferente. Su detención costo impedía que la conjunto de las personas pudiera adquirirlos, insólito de los inconvenientes causados por su gran tamaño, consumo de electricidad y requisitos de mantenimiento. En las galerías de juegos, guerras, competencias de velocidad, piruetas aéreas, aventuras fantásticas, luchas contra invasores y situaciones catastróficas desafiaban las habilidades de coordinación, presteza de reacción y memoria de los usuarios.
La computadora personal y las consolas de juegos marcaron el ocaso temporal de ese tipo de negocios. Hicieron asequible la transacción de una enorme variedad de juegos, utilizables en el hogar – y a veces hasta en el trabajo – en el momento que la persona deseara, sin tener que esperar que otros jugadores dejaran el división vacante. Y con la difusión y sofisticación de los teléfonos, sin tener siquiera que utilizar una PC o una laptop con esa finalidad, pudiendo participar en redes de jugadores, sean éstos aliados o adversarios, quedando sus hazañas registradas para deslumbramiento de los demás. Muchos de los primeros juegos fueron versiones basadas en juegos populares en las galerías, pero pronto surgieron otros completamente nuevos, llevados a niveles más vívidos por el veloz avance tecnológico. Y el internet se encargó de permitir la mencionada interacción entre múltiples usuarios, experiencia que las galerías normalmente no ofrecían.
Pero se observa ahora un renacer de las galerías, para lo cual han puesto energía en poder ofrecer atracciones no replicables a bajo costo en una tableta, consola o computadora. La decano expectativa expedición en torno a la verdad supuesto, impresionante tecnología que aún está en su infancia, y las galerías se proponen mantenerse a la vanguardia de los avances que están y continuarán surgiendo, actuando incluso como sitios de esparcimiento y batalla de personas con intereses afines.






