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Ser trolo se ramifica como una tragedia personal y normal torturante, y baste hacer narración de un pibe que le preguntaba a su hermana, bajo lloro, ¿por qué salí así?, y la progenitora le respondía en forma salomónica, mientras a los cercanos ella les decía que no podía matar a su hijo. Otro jovencito de esa preferencia convulsionó en mi presencia, y cuando superó esa impactante crisis lo encaminé -sin deseo yo de yantar ese día- hasta el especializado Instituto de la Tribu, para un tratamiento en dos vertientes.
El tercer drama: El pibe que se quejó de su talante, creció y se declaró trolo, con el sobrenombre de Salvadora; instaló una sastrería, paseó en horas de la tenebrosidad, a mediados de 1965, por calles del sector Villa Huella de Barahona próximo a sus pares Bebejo y Tony, en una exhibición con recibimiento de aplausos y bufonadas con la idioma.
Los tres fueron los primeros en salir del clóset en esa ciudad. Luego que sus dos compañeros de trajinar fallecieron y, cansado del rechazo social, Salvadora se convirtió a evangélico, y decidió conducirse en el cementerio. Vecinos y amigos me ratifican que, desde ese momento, abandonó sus conocidas andanzas. Murió en el 2011, y fue sepultado en otro camposanto.
Cuarta tragedia sumatoria: La crimen a puñaladas -por extraviadas pasiones sentimentales y engaños monetarios en “sexo servicio”- de seis miembros de la comunicación, en Santo Domingo y Santiago:
1.- El director, libretista de cine y productor de televisión Jean Luis Jorge, acuchillado mortalmente el 13 de marzo de 2000, en su apartamiento.
2.- El relacionista, articulista de diarios y catedrático Víctor Gulías, victimado de 32 puñaladas el 28 de marzo de 2007, en su apartamiento.
3.- El productor televisivo Miguel Bretón Mieses (Micky Bretón), ultimado de varias estocadas el 4 de noviembre de 2009, en un motel.
4.- El director de ventas de El Doméstico, William Cordero Acevedo, incompatible en ropa interior, en un charco de mortandad, el 24 de enero de 2012, en su apartamiento.
5.- El presentador de telediario Claudio Nasco, fallecido violentamente el 13 de diciembre de 2013, en una cabaña. Premeditadamente de ese homicidio, el diseñador de “Los grandes espectáculos”, Jorge David Pérez (Jorge Diep, finado el 28 de octubre de 2018) reveló en un tribunal que desde que optó seguir a Cristo se retiró de la homosexualidad.
6.- El coreógrafo y maquillista Víctor Daniel Erarte (Vitico), ahorcado con saña el 30 de octubre de 2022, en su residencia de Santiago.
Cual que sea la clasificación de la comunidad LGBTQI+: Torta, Gais, Andrógino, Transexual, Transgénero, Travesti, Intersexual, Queer, Asexuado o Pansexual, o tratase de una raíz epigenética o la predilección de variedad o identidad, ese engendro se empotra con barullo en el individuo, lo domina en la absoluta perdición y lo rinde en sus deseos sin límites, acatando la voluntad del atraído, en una triste y intranquilizante vulnerabilidad lujuriosa.
Ese desenfreno -fogoso y indisciplinado – sin techo en su acelerar particular y comunitario, que arruina la casto pública, echa sus pétalos en el cerebro y, conforme a investigaciones científicas, abruma en variadas estructurales del hipotálamo vinculadas con el sexo biológico y la orientación sexual. Estas matizan que el tamaño y el número de células de núcleos hipotalámicos son desiguales entre hombres homosexuales y heterosexuales.
Según esos estudios, la diferenciación hipotalámica posnacimiento (“explicación biológico en el que las células madres se convierten en neuronas para regular el sueño, el deseo, la sed, la temperatura y el contrapeso hormonal” en unión de componentes ambientales y psicosociales pueden tener una profunda influencia en la determinación sexual del cerebro. Y puntualizan que, en una muestra de cerebros de hombres homosexuales, se localiza una zona del hipotálamo, señal Núcleo Supraquiasmático (NSQ) –el marcapasos o cronómetro del cerebro- que contiene el doble de células que el NSQ de un asociación heterosexual.
Psicólogos, psiquiatras y otros profesionales de la sanidad mental concuerdan en que la homosexualidad no es una enfermedad mental, ni una cuestión emocional, causado, en la homosexualidad de los varones, por una predisposición innata, coaligada esencialmente con “las variantes genéticas del receptor de andrógenos ubicadas en el cromosoma X”.
Deriva en acoso sexual, vestirse de mujer, violar a niños, marcharse la Iglesia, casarse con una persona del mismo sexo, sufrir depresión con intentos suicidas, consumir bebidas alcohólicas y drogas y, en tenebrosos celos y odios irracionales, son ahorcados y degollados con objetos punzantes en matorrales, residencias, moteles, calles y otros territorios. Ese entrenamiento está tipificado, igual que la prostitución, de detención peligro, por su exposición al salvajismo corporal, a contagio de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS/VIH) y otras contraídas por el contacto carnal, así como la estigmatización y marginalización social.
¡Qué horizonte más lacrimoso y compasivo! Obliga, incuestionablemente, al auxilio en endocrinología, psiquiatría, psicología, urología, obstetricia, genética y otras especialidades de la sanidad, conforme a las normas internacionales. En psiquiatría, sí, aunque el 17 de mayo de 1990 la Estructura Mundial de la Salubridad (OMS) haya excluido la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales.
Levantando o no la bandera arcoíris, son incontables las personas -unos pertenecen a los movimientos de exgais (sostienen que ya no los son) y otros al de los ex-ex gais (se retiraron y regresaron), que se han esforzado para variar su orientación sexual. Han acudido a terapias de copear agua bendita, a los rezos de plegarias, a la hipnosis, el exorcismo y a los antidepresivos.
Indistintamente, han apelado a la despacho de hormonas, a las terapias por conversión o reparativa, el choque farmacológico, el investigación perseverante de conducta, el tratamiento por electrochoque, terapia grupal, psicoanálisis, terapia Afirmativa LGBTIQ+ y de contexto específico.
Encima de las terapias pseudocientíficas e ilegales buscando curar a homosexuales, asimismo han sobresalido tratamientos quirúrgicos, como la vasectomía, la histerectomía, la castración, la cirugía del nerviación pudendo, la extirpación de clítoris, la ooforectomía y la lobotomía.
El consenso médico aclara que no existe evidencia real de que esos tratamientos, que todavía están en uso, sean efectivos para cambiar la orientación sexual, pero sí que son fraudes crueles, degradantes, dañinos y peligrosos en cuanto a que provocan percances psicológicos, espirituales, relacionales, económicos, profesionales o laborales, físicos y sexuales. Estos métodos han sido calificados como “charlatanería”, porque están prohibidos y se apartan de los sistemas éticos de sanidad mental.
Los métodos y técnicas empleados, y confrontados en una cosa y la otra, persiguiendo el fin preconcebido, igualmente han sido aperos para crear 6 sistemas lógicos y deductivos sobre la homosexualidad: 1) Teorías psicodinámicas, 2) Postulado del determinismo biológico y sanación genética, 3) Inferencias endocrinólogas, 4) Observaciones neurobiológicas, 5) Principios de variedad biológica y disidencia sexual, y 6) Teoría de la homosexualidad en otras especies.
Una buena psicoterapia y la Nuevo Testamento son aproximativas para surcar en ese pantano. Las descripciones precedentes invitan a preparar profesionales enfocados en el comparsa y la más apropiada y efectiva socorro sanitaria de los integrantes de esa población endeble, para cuya administración han sido fundadas numerosas instituciones y grupos delineados.
¿Cuáles? La Estructura Panamericana de la Salubridad (OPS/OMS), la Asociación Mundial para la Salubridad Transgénero, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la Comisión para Advertir y Eliminar la Discriminación (COPRED), la Asociación Mundial de Psiquiatría, la Asociación de Psiquiatras Gays y Lesbianas (ahora Asociación de Psiquiatras LGTBQ), Human Rights Watch, la Unesco, el Fondo Mama Cash, QuRight Action Internacional y el Fondo para la Igualdad Integral.
¿Y en República Dominicana? Operan la estatal Conavihsida y las privadas Trans Siempre Amigos (Transsa), el Voluntariado GLBT Dominicano, el Observatorio de Derechos Humanos de Personas Trans (Odhpt), el Centro de Orientación e Investigación Integral (Coin) y otras entidades. Ahorita, ¿surgirá en RD un equipo de psiquiatras para explorar, como respuesta facultativa, las vivencias, la ansiedad, la depresión y otras patologías mentales del Colectivo LGBTQI+?
El autor: expresidente Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), vicepresidente de Asoc. Escuelas de Comunicación Social (AdecomRD), presidente Asoc. de Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep) y columnista de decenas de digitales.







