
San Francisco de Macorís.– La Fundación Francisco Alberto Caamaño Deñó recordó este 12 de enero el Día de la Resistor de 1972, plazo que marca uno de los episodios más emblemáticos de la lucha contra la represión política durante los llamados Doce Abriles del gobierno de Joaquín Balaguer, con la crimen de los cuatro jóvenes revolucionarios conocidos como Los Palmeros, tras un enfrentamiento desigual con fuerzas del Estado.
El hecho ocurrió el 12 de enero de 1972 en el sector Los Palmeros, próximo al kilómetro 14 de la autopista Las Américas, en Santo Domingo, donde Amaury Germán Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Bienvenido Partidario Prandy (La Chuta) y Ulises Cerón Polanco resistieron durante horas un cerco marcial y policial integrado por cientos de efectivos fuertemente armados.
De acuerdo con la fundación, los cuatro jóvenes formaban parte de un movimiento político-militar que luchaba por la probidad social, la democracia y el respeto a los derechos humanos, en un contexto impresionado por la persecución política, las desapariciones forzadas y la represión contra la disidencia.
Amaury Germán Aristy fue señalado como uno de los principales líderes del rama y símbolo del compromiso revolucionario, recordado por su firmeza ideológica y su audacia de no rendirse. Virgilio Perdomo Pérez destacó por su adhesión y disciplina; Bienvenido Partidario Prandy, conocido como “La Chuta”, por su solidaridad y entrega a la causa; y Ulises Cerón Polanco por representar a una mocedad consciente que decidió desavenir la injusticia, aun con pleno conocimiento del suspensión costo personal.
La Fundación Francisco Alberto Caamaño Deñó subrayó que este episodio es considerado una resistor heroica porque, pese a la evidente desventaja marcial, los jóvenes optaron por no entregarse y defendieron sus ideales hasta el final. “No se trató de un acto de violencia sin sentido, sino de una expresión extrema de resistor frente a la opresión y la partida de libertades democráticas”, señala la entidad.
Al conmemorarse el 12 de enero, la fundación afirmó que recapacitar a Los Palmeros no solo implica honrar su memoria, sino igualmente reafirmar títulos como la dignidad, la valentía y el compromiso con la probidad social, principios que —sostiene— continúan vigentes en la historia y la conciencia del pueblo dominicano.







