SD. La Fundación Eduardo Bravo Jimenes celebró tres décadas de trabajo continuo al servicio de la civilización dominicana, marcando el cumpleaños número 30 de una trayectoria dedicada a las artes, la educación y el bienestar social.
La vencimiento fue conmemorada con una Eucaristía en la Iglesia y Convento de los Dominicosen la Ciudad Colonial de Santo Domingo, un espacio cargado de historia y simbolismo.

Al coincidencia asistieron miembros de la tribu Bravoaliados estratégicos, colaboradores, autoridades y representantes del sector cultural y de los medios de comunicación, quienes se unieron para celebrar una institución que, desde 1995, ha apostado por la civilización como motor de transformación social.
Las raíces del porvenir
Bajo este encabezamiento, María Amalia Bravo, presidente de la Fundación Eduardo Bravo Jimenes y del Centro Bravorecordó el espíritu de servicio y agradecimiento que dio origen a la institución, fundada por siete hermanos inspirados en un manda emparentado profundamente humano.

En sus palabras, destacó que el impacto auténtico se construye a través de acciones sostenidas y significativas, reafirmando la civilización como una forma luminosa de crear y de requerir.
- “Nuestro servicio no se mide solo en cifras, sino en acciones que generan impacto auténtico y duradero. Creemos que la civilización es una forma luminosa de requerir y de crear”, expresó, reafirmando la convicción -inspirada en el pensamiento de Pedro Henríquez Ureña– de que la civilización es el espacio donde el ser humano alcanza su expresión más entrada.
Con esa visión, la Fundación Bravo Jimenes renueva su delegación de seguir sembrando, unido a la sociedad dominicana, las raíces de un porvenir más exacto, consciente y solidario”, declaró la responsable de la fundación.

La música acompañó la celebración con presentaciones de reconocidos artistas nacionales –Adalgisa PantaleónNiní Cáffaro, Antonia Chabebe, Juan Polanco e Inart- y la décimo del Coro Atempoen colaboración con la Fundación Sinfonía, que actuó bajo la dirección de Nadia Nicola.
Seguidamente, los invitados compartieron un pláceme conmemorativo en Villa Dominica y recorrieron la exposición “A destiempo”, del Centro Bravounido a una proyección audiovisual que repasó los principales hitos de estas tres décadas de calado.

Tanto la celebración litúrgica como el posterior pláceme reflejaron de guisa integral los ejes que definen la calado de la Fundación Bravo Jimenes: la civilizaciónlas artes, la humanidades, la música y el cuidado del medio condición, presentes a través de principios simbólicos, curatoriales y sensoriales como en el caso de los mensajes sonoros de Emisora Raíces a través de las alusiones a la cocina presente en durante el acto.
La identidad dominicana se manifestó, por otra parte, en las degustaciones y en los detalles que evocaron las tradiciones y títulos del país.
Durante sus tres décadas de calado, la Fundación Eduardo Bravo Jimenesa través de sus instituciones culturales filiales: el Centro Bravo y la Emisora Raícesha desarrollado iniciativas que dialogan con públicos diversos, promoviendo espacios de consejo y creación que fortalecen la identidad franquista.





