Las redes sociales y los distintos foros en renglón le dieron un altoparlante a todos para vociferar sus ideas al mundo. Al estas plataformas estar diseñadas para apoyar a sus usuarios lo más activos posible interiormente de ellas estimulando la interacción de estos con el contenido de los demás, o lo que se conoce como el “engagement”, el contenido más controversial tiende a copar la veterano atención. Esto promovió la creación de una industria de la controversia donde montones de personas compiten entre ellas para transmitir el contenido más estrambótico que se les ocurra y obtener beneficios económicos de ello.
La industria de la controversia ha permeado todo el contenido en el internet de una forma u otra y en cada espacio eso ha tenido su emoción. En todo, desde las cosas pequeñas como el distracción del ajedrez, los videojuegos, los deportes, el cine y la moda, a cosas más serias como la religión, los deportes, la bienes, los mercados de acciones, las armas de fuego, la ecología, y las relaciones interpersonales, virtualmente en todos los aspectos de la vida humana tenemos contenido dominado primordialmente por la industria de la controversia, y por supuesto, eso incluso incluye a la política.
La controversia, como cualquier otra industria, solo tiene un objetivo, crear clicks y con ello hacer mosca. Es irrelevante si la persona que crea el contenido sabe de lo que está hablando, entiende los detalles más finos o si siquiera genuinamente cree en lo que está diciendo, el contenido se hace, se edita y se publica, con la regla de hacer mucho y hacerlo constante.
Pero ahora tenemos 2 generaciones creciendo con el internet y las plataformas creadas en este como el medio a través del cual hacen y dan forma a su vida. La Gestación Z y la Alfa se educan, se comunican, hacen su vida social, en muchos casos trabajan, conocen sus parejas y construyen su visión del mundo y de sus vidas en renglón, rodeados por el contenido estrambótico de los más escandalosos en la industria de la controversia. Indistintamente de las intenciones reales de los creadores de contenido en la industria de la controversia, esas 2 generaciones están creciendo y forjando su visión del mundo usando su contenido como agenda.
El Dr. Víctor Frankenstein, de la novelística de Mary Shelly’s, se propuso destapar los secretos de la vida y la crimen, en su gran arrogancia y su deseo insaciable de alcanzar la cielo por sus descubrimientos, crea una criatura de partes de cuerpos humanos. Luego de despertar, la criatura mata al hermano del doctor, luego a su mejor amigo y finalmente a su prometida. Obsesionado con la idea de si podía crear una vida haciendo un uso carente de ética de la ciencia, en ningún momento se detuvo a pensar si debía.
Es inasequible para mí fijar a cual dirección nos vamos a dirigir de mantenerse el flagrante curso. Lo que sí puedo afirmar es que falta de esto es habitual ni tiene circunstancias sociológicos que podamos tomar como remisión. Mi más auténtico deseo es que no estemos re-editando la novelística de Mary Shelley, y que mañana no nos despertemos teniendo que hacer frente al monstruo que hemos creado por dejarnos padecer de nuestros instintos más básicos alimentando y fomentando la industria de la controversia sin poner ningún tipo de resistor.




