Tras décadas podando espinosos arbustos y trabajando en arduas cosechas, Khalaf Allah al-Talhi ha perfeccionado el arte de capturar el fragante perfume de la rosa del desierto en una botella.
Conocida como «la ciudad de las rosas», las colinas de Taif producen anualmente unos 300 millones de rosas rosas características de la zona en 800 granjas de flores.Según sus propias estimaciones, Talhi cultiva entre cinco y seis millones.
La venida de la primavera, con su clima templado, se ve acompañada por la floración de rosas que cuben los vastos y ondulados paisajes desérticos con vibrantes tonos.
Las flores son recogidas a mano desde el amanecer hasta la tarde por un ejército de trabajadores.
Los pétalos se remojan y se hierven durante horas en cubas, donde se extrae el perfume de la rosa a través de un intrincado proceso que captura el vapor que luego se destila en grasa aromático.
Las flores se han utilizado durante mucho tiempo para hacer agua de rosas para limpiar las paredes de la Kaaba en la Gran Mezquita de La Meca, y los perfumes hechos con rosas de Taif son populares entre los peregrinos que visitan el reino.
![]()
Relacionado






