Punta Cana, RD. Las fracturas óseas son lesiones que no solo afectan la integridad del cuerpo, sino que asimismo ponen a prueba la voluntad, la paciencia y la perseverancia del ser humano. En presencia de este desafío, la terapia física se convierte en una aliada indispensable en el proceso de sanación.
Para profundizar sobre este tema, conversamos con la licenciada Yaoska Villamán, fisioterapeuta con más de 14 abriles de experiencia. Villamán recuerda que su coito por la rehabilitación no fue una casualidad. “La terapia física se convirtió en mi estilo de vida y mis pacientes son la razón por la que doy la milla extra cada día”, expresa con pasión.
Ha atendido a una gran cantidad de pacientes con fracturas óseas de distintos tipos, algunas de ellas con recurrencias. Entre las más comunes, señala las fracturas de fémur, tibia, tobillo, clavícula, muñeca, húmero y radiodifusión.
EVALUAR PARA PERSONALIZAR
Antiguamente de iniciar cualquier tratamiento es vitalista una evaluación integral del paciente. Entre los factores a considerar están el cargo de consolidación del hueso, la presencia de contracturas musculares, afición en la zona, dolor, inflamación, y si se han colocado aditamentos internos como placas o tornillos. Se analiza la capacidad del paciente para comprender y ejecutar instrucciones, así como su disposición emocional para indisponer el proceso.
Cada plan terapéutico es diferente. No es lo mismo trabajar con miembros superiores que con miembros inferiores. Las articulaciones tienen diferentes niveles de movilidad y fuerza, lo que influye en el diseño de los ejercicios”, explica. Aunque existen programas habitual, Villamán prefiere adaptar cada sesión a la proceso del paciente. “Hay que observar, probar y ajustar constantemente.
A veces un control que parecía eficaz deja de serlo, y hay que sustituirlo por otro que ayude mejor”, detalla.
ETAPAS Y TÉCNICAS DE LA TERAPIA
La rehabilitación, en líneas generales, tiene cuatro objetivos fundamentales: Ceñir el dolor y la inflamación. Recuperar la movilidad y flexibilidad de la zona afectada. Proteger la musculatura circundante. Aprestar complicaciones futuras, como pérdida de masa muscular o problemas articulares.
LA MOVILIDAD
Según Villamán, uno de los mayores obstáculos en la rehabilitación es la distrito de la movilidad en las primeras etapas tras una fractura. “Aunque lo ideal es comenzar a mover la zona afectada cuanto antaño, en algunos casos el ortopeda recomienda reposo inmutable, lo que retrasa el proceso y lo hace más complicado”, comenta.
No obstante, una vez autorizada la movilización, el trabajo terapéutico se intensifica. “La movilidad es secreto para que el cuerpo recupere su funcionalidad. Sin ella, los músculos se debilitan, las articulaciones se endurecen y la recuperación se vuelve más lenta”, advierte.
TIEMPO DE RECUPERACIÓN
El tiempo de recuperación varía según la fractura y la respuesta del paciente, pero en caudillo se estima entre 8 a 12 semanas. “Cuando el dolor disminuye, la movilidad alivio, y la fuerza aumenta, sabemos que vamos por buen camino. Si el paciente usaba muletas y ya puede caminar con bordón o sin amparo, es una señal positiva”, indica.
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