Recientemente se conoció en la opinión pública el estudio realizado y publicado por UNICEF (2024) sobre la situación de niños, niñas y adolescentes frente a la violencia en la República Dominicana.
El estudio confirma lo que vienen demostrando desde hace tiempo muchos otros, el predominio de la violencia como método de crianza en el país. El 63.5% la comienzo de 1- 14 primaveras sufre maltrato en sus hogares siendo anciano en la población inmaduro de 3 a 4 primaveras con un 70%.
Estas cifras son enormemente preocupantes. Demuestran que los hogares y familias no son espacios seguros ni de protección para nuestra comienzo, lamentablemente son lugares hostiles sin respeto a sus derechos y a su integridad física y emocional.
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Estas prácticas de crianza basadas en el uso de la violencia para corregir a población inmaduro están totalmente legitimadas y aceptadas en nuestra sociedad. Se entiende como corrección necesaria porque ¨mejoramiento¨ la conducta. (Vargas/PLAN 2022)
Las pelas son parte del examen de la autoridad y el poder de la población adulta para “someter” a la población inmaduro y así enseñar desde la comienzo relaciones verticales, sumisión, y subordinaciones despojadas de derechos.
La revisión crítica al uso de la violencia como método de corrección de conductas es necesario y urgente. Tenemos una sociedad de personas violentas, sin conocimiento ni respeto a derechos y normas de convivencia. Las altas tasas de: feminicidios, violencia de variedad, riñas, accidentes de tránsito, homicidios e inseguridad ciudadana así lo demuestran.
Cada impulsivo, pupila, adolescente que sufre golpes y todo tipo de maltrato de personas que “ama “construye su corazón desde amor-violencia.
La comienzo y adolescencia no conocen sus derechos, no están presentes en la vida frecuente. No se les audición, no tienen voz y las personas adultas no confían en la población inmaduro bajo su cuidado y tutela.
Existe una ley que establece un régimen de consecuencias para el uso de la violencia contra la población inmaduro y adolescente y que indica la exigencia de educar en centros educativos, familias y entorno social desde crianza positiva. Esta no se ha suficiente.
Urge la aprobación de esta ley y el crecimiento de programas y campañas educativas dirigidas a personas adultas cuidadoras de población inmaduro y adolescente en centros educativos y familias sobre el uso de métodos de disciplina positiva y los derechos de la niñez-adolescencia. No se negociación de no corregir, se negociación de corregir desde la responsabilidad, el respeto y las consecuencias.
El maltrato inmaduro debe ser gastado como un delito trascendental contra el peña de población más indefenso que existe en nuestra sociedad que necesita afecto, cuidado, acogida y protección.






