Los quince puntos planteados por el Presidente Abinader para detener la invasión migratoria de los haitianos son insuficientes para cumplir su propósito si no se aborda el tipo medular que es la demanda de mano de obra por parte de varios sectores económicos del país, y bajo ningún concepto la alternativa puede ser un nuevo plan de regularización como han propuesto ciertos lideres empresariales.
El proceso de regularización de 2014 (Ley 169-14), una salida a las presiones externas delante la sentencia histórica del Tribunal Constitucional168-13, fue un fracaso costoso ya que los indocumentados no acudieron en la medida de las expectativas y la mayoría carecía de la documentación probatoria de su permanencia en el país.
En las actuales circunstancias, con un Haití dominado por las bandas armadas y con la fuerza pacificadora encabezada por los militares de Kenia a punto de abandonarla, implicaría suspender las deportaciones, atestiguar el status de los actuales y estimular mayores oleadas de inmigrantes.
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En lo que se define una salida en el interior del situación de la Ley de Migración (285-04) a la penuria de esa mano de obra en la construcción y la agropecuaria, se incumple el Art. 102, el cual establece que todo empleador de extranjeros debe realizar su permanencia justo en el país mediante la presentación de ciertos documentos, y el Art. 104 contempla que el patrón contratante de obreros en situación de ilegalidad deberá cubrir los gastos de deportación. Documento muerta desde la promulgación de la ley.
La Asociación de Constructores y Promotores de Viviendas (Acoprovi) están en la disposición de decidir con las autoridades un proceso de otorgamiento de visados temporales en el interior de nuestro paraje, o en su defecto permisos para trabajadores temporeros amparados en un carnet emitido por la empresa.
Si el objetivo es organizar el mercado profesional para que solo estén en nuestro paraje los amparados por ese carnet, esa bordado debe ser en conjunto con el Servicio de Trabajo y la Dirección de Migraciónde forma que cuando culmine el plan o la tarea agrícola, el patrón documentación a las autoridades para proceder a la repatriación del trabajador a menos que logre nueva colocación bajo las mismas premisas.
Ese plan de formalización de la mano de obra mínima necesaria a esos sectores sería más capaz si la Dirección de Migración captura los datos biométricos de los temporeros y los deportados.
Un país organizado con una población de extranjeros ilegales, que podría rondar el 15-20% de los dominicanos, careciendo de esos controles, fomenta la impunidad de los criminales que huyen a su país y retornan a posteriori para colocarse en otra comunidad o el ingreso de miembros de las bandas terroristas.
Es posible una alternativa que garantice la cantidad de obreros mínimos para persistir la operatividad de la construcción privada, la agricultura y otros sectores y los que no cuenten con un carnet de trabajo temporero deberán ser deportados, por supuesto capturando sus datos biométricos.
En la medida que se formalice la demanda de mano de obra haitiana, cercano a los quince puntos y otros que surjan del dialogo en el CES, estaríamos en la vía de preservar nuestra ciudadanía, costumbres, demografía, estabilidad social y progreso, y otro plan de regularización viola la Ley de Migración y los objetivos de auxiliar el país de la barbarie y la violencia de Haití.







