Tras cesar el Consejo Presidencial de Transición, Haití evitó un vano de poder con la designación de Alix Didier Fils-Aimé como superior del Estado. La opción descuento, pero no aplaca las tensiones que han caracterizado el adiestramiento del poder en la vecina nación. Estados Unidos tuvo que desplegar tres barcos de guerrilla en las costas haitianas para que se reconociera a Son-Aimé como líder del proceso de transición en Haití.
El Consejo lo había emplazado a que renunciara como primer ministro antaño de que agotara su mandato. Fils-Aimé evitó la confrontación al responsabilizarse el cargo. Declaró que las prerrogativas reconocidas al Ejecutor se ejercerán escrupulosamente, respetando las instituciones y el “interés superior de la nación”.
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Con lo difuso que es el panorama de una nación víctima del terror de las pandillas y de una crisis alimentarialas perspectivas son una clave.







