Cada año, la presentación del Día de Reyes revive una discusión que va más allá de los juguetes y las celebraciones infantiles. Se manejo de una contradicción profunda entre la tradición culturalla legislatura procesal, la ejercicio educativa y el sentido social de una de las fechas más significativas para las familias dominicanas.
El sacerdote católico Gregorio Alegría lo resume con claridad: es una “contradicción internos internos” que el Día de Reyes sea considerado por la Iglesia como día de precepto y, al mismo tiempo, sea un día lectivo.
Para Alegría, conminar a los niños a asistir a la escuela el 6 de enero desconoce la naturaleza misma de la festividad, centrada en la ilusión inmaduro, la convivencia abierto y el disfrute de los regalos que, simbólicamente, igualan a niños ricos y pobres.
En la ejercicio, esa contradicción genera caos: muchos padres no envían a sus hijos a la escuela, algunos docentes no están de acuerdo con impartir clases, y el sistema educativo termina funcionando a medias. “Eso no es educativo, no es social y siquiera favorece a la comunidad”, sostiene el sacerdote, quien apoya que el Día de Reyes sea evidente inamovible y no lectivo el mismo día.
La Ley 139-97, la cual regula los días feriados en República Dominicana, estipulando que aquellos que caen martes o miércoles se mueven al lunes preparatorio, y los que caen jueves o viernes se mueven al lunes sucesivo.
La confusión que se repite
Desde otra perspectiva, el presidente del Instituto Duartiano, Wilson Gómez Ramírez, advierte que la confusión no es monopolio del Día de Reyes. Recuerda que desde hace más de 15 abriles se lucha para que el conmemoración de Juan Pablo Duarteel 26 de enero, no sea objeto de traslados que desdibujan su significado histórico y educativo.
Para Gómez Ramírez, mover fechas patrias o religiosas rompe el vínculo entre la conmemoración y su significado diferenteespecialmente en el ámbito escolar. “Eso genera confusión entre los estudiantes y en la colectividad en caudillo”, afirma, al tiempo que cuestiona la desidia de sensibilidad patriótica del Congreso Doméstico frente a proyectos que buscan hacer inamovibles fechas fundamentales para la identidad franquista.
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“Nosotros entendemos que esta petición de la primera dama de la República es sana por cuanto el día de los Santos Reyes está establecido como el día 6 de enero de cada año. Y, lógicamente, cuando se mueve la celebración, la festividad asimismo se genera confusión”, dijo Gómez Ramírez.
La ley y su interpretación
El exdiputado Pelegrín Castillo, uno de los proponentes de la Ley 139-97 sobre los días feriadosintroduce un matiz esencia al debate: la ley, asegura, no mueve las fechas festivas, sino exclusivamente el carácter no lectivo. Según Castillo, la distinción entre “día de fiesta” y “asueto” ha sido mal explicada y peor aplicada por las autoridades, lo que ha contribuido a la confusión generalizada.
“Eso asegura a la indigencia de que no se rompa el ritmo productivosindical y educativo, y que al mismo tiempo se favorezca el refrigerio abierto y el turismo interno. No se puede confundir día de fiesta con asueto. La ley ordena que se celebren actos alusivos a la conmemoración de la aniversario festiva, y eso nunca se ha hecho”, dijo el exlegislador.
“La estimada primera dama, doña Raquel Arbaje de Abinadercomo muchas otras personas y sectores, están bajo la influencia de esa confusión inducida”, sostuvo y agregó: “Entiendo que, si las autoridades no tienen voluntad de hacer cumplir la ley, entonces lo mejor es que se derogue, para que la Ley del embudo, de los grandes intereses, recupere la plenitud de su dominio”.
Castillo defiende que los fines de semana largos han tenido un impacto positivo en el refrigerio abierto y el turismo internoy recuerda que esta estatuto es global en gran parte del continente. Sin secuestro, reconoce que el Estado ha fallado al no promover actos conmemorativos en las fechas originales, como la propia ley ordena.
En el caso específico del Día de Reyesseñala que la Iglesia católica fue consultada y que, en muchos países de América Latina, la Epifanía se celebra litúrgicamente el primer domingo luego de Año Nuevo. Aun así, advierte que, si no hay voluntad política para aplicar correctamente la ley, quizá lo más honesto sea derogarla y replantear el sistema.
La voz que reaviva el debate
La nuevo información de la primera dama, Raquel Arbaje de Abinaderha reavivado la discusión. A través de la red social X, expresó su deseo de que el Día de la Epifanía o de los Santos Reyes Magos vuelva a ser inamovible, celebrándose siempre el 6 de enero. Su mensaje puso el tema nuevamente en la memorándum pública y llamó la atención de los legisladores.
Mientras tanto, la celebración se mantiene entre desfilesactividades culturales y un calendario que no termina de ponerse de acuerdo consigo mismo. El resultado es una tensión permanente entre productividad y tradición, entre ley y ejercicio, entre escuela y comunidad.






