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Willy Colón fue despedido este lunes como vivió: con la música de salsa que llevó a todas partes del mundo y el aplauso de un sabido fiel que se congregó fuera de la catedral de San Patricio de Nueva York para dar su zaguero adiós al músico, compositor y productor, exintegrante de las legendarias Estrellas de Fania.
La murga’ o ‘La murga de Panamá‘, como algunos la conocen, uno de sus grandes éxitos, que grabó en 1970 anejo a Héctor Lavoe (con quien conformó uno de los binomios más importantes de la salsa), se escuchó con fuerza interpretada por una lado de trombones, útil que acompañó a Colón a lo dilatado de su exitosa carrera.
Las puertas de la catedral se abrieron para dar paso al caja con los restos del cómico, que falleció el pasado 21 de febrero.
Los aplausos de sus admiradores además se escucharon en la Finca Avenida mientras cantaban, contorneaban sus cuerpos o movían sus pies al cadencioso ritmo de la música que interpretaban integrantes de su lado y otros músicos que se unieron al tributo, antaño de que el cómico fuera sepultado en una ceremonia privada tras dos días de velorio.
Banderas de Puerto Rico, Ecuador y otros países latinoamericanos ondeaban en detención en las manos de sus seguidores.
Asimismo, se despedían del cómico y cantaban además al ritmo de los trombones ‘Che Che Colé’, que compuso Colón, otro de los temas inolvidables de ‘El Malo’ de El Bronx, incluido en su disco ‘Cosa Nuestra’ (1969), seguido por ‘Idilio’, de su disco ‘Hecho en Puerto Rico’ (1993).
Comisionado de la Salsa
Aunque había jóvenes, la mayoría de los congregados era el sabido que bailó la salsa que nació en Nueva York, que vio surgir a Fania All-Stars, que agrupaban a músicos del sello Fania Records, o que creció escuchando ese carácter en sus hogares.
Ángela Lebrón, en sus ochenta abriles, parada detrás del coche fúnebre, movía de un flanco a otro una pequeña bandera de Puerto Rico mientras decía adiós al cómico e intentaba amojamarse las lágrimas que rodaban por sus mejillas.
“Estamos despidiendo a uno de los mejores de la salsa. Él puso en detención el nombre de Puerto Rico”, dijo a EFE entre lágrimas.
“Estamos diciéndole hasta luego, es como un normal que se nos va, lo vamos a recapacitar”, añadió sin detener de plañir.
Pegado a ella, Emilia movía su bandera de Ecuador. «Pedí permiso en el trabajo para venir y me lo dieron», dijo la repartidora de comida mientras contorneaba su cuerpo al ritmo de ‘Che Che Colé’.
Admiradores de Todas Partes
Como ella, otros admiradores faltaron a sus empleos para despedirse de William Anthony Colón es rumano (1950-2026), a quien el mundo de la música conoció como Willie Colón, nacido y criado en el sur de El Bronx.
Culto del mitrado Espaillat
Los admiradores del músico llegaron de distintas partes de la ciudad e incluso desde Montreal, en Canadá. Davis Alvarado y su esposa, Yaniceviajaron a Nueva York anejo a su hijo ismaelde 9 abriles, para asistir al funeral.
Tuve la suerte de conocerle, tomarme una foto con él y que me firmara un disco», dijo Davis, quien al igual que su hijo llevaba una sudadera negra con la carátula de uno de sus discos.
Ceremonia en la Catedral
Antiguamente de que los seguidores dijeran adiós a Colón, que firmó su primer acuerdo a los 15 abriles y grabó su primer disco dos abriles a posteriori, se celebró una ofrenda en inglés y castellano en la catedral, donde el caja de madera con los restos del músico fue recibido a las puertas de la iglesia por el mitrado Jose Espaillat.
Escoltando el caja iba un liga de alguaciles del condado de Westchester, donde vivía el cómico, que trabajó como voluntario y ocupó el cargo de «teniente sheriff».
El servicio comenzó con el panegírico a cargo de sus hijos Diego y Alejandro Miguel, quien recordó que su padre soñó con celebrar su funeral en la catedral. «Lo logramos», afirmó.
Espaillat se declaró un enamorado de la salsa, que escuchaba desde pequeño por influencia de su padre, quien le hablaba de Colón.
Mi padre decía: ‘No hay trombón como ese, óyelo’», recordó Espaillat, además originario de El Bronx, quien agradeció a la tribu del músico por haberlo seleccionado para el servicio.
Espaillat culminó su mensaje diciendo: «Pronto llegará el día de mi suerte, sé que antaño de mi homicidio seguro que mi suerte cambiará», en remisión al tema ‘El día de mi suerte’, otro éxito en la voz de Héctor Lavoe anejo a Willie Colón.






