Por Ramón Mercedes
El Pregonero, Nueva York.- Falleció de un infarto la alba de este sábado en el hospital Bayonne Medical Center, en Nueva Pullover, el comunicador dominicano Pedro Joaquín Aguiar, de 68 primaveras, productor del software de TV «La Verdad Hablada».
Su final software, pregrabado, lo presentó la oscuridad de este viernes por Canal América, 1014 de Optimun, que dirige George Rodríguez en El Bronx.
Al terminar, Aguiar sintió molestias en el pecho, por lo que se dirigió al hospital, en la ciudad Bayonne-NJ donde residía, y allí le dijeron que había que hacerle un cateterismo de aprieto.
https://www.youtube.com/watch?v=9-ILPWD2SYS
Llamó inmediatamente a Rodríguez para informarle de su internamiento, pero debió cortar la conversación al conservarse el médico y las enfermeras. Fue la última persona con la que habló en vida.
El fenecido comunicador fue un defensor a «capa y espada» del Partido Revolucionario Reciente (PRM) y el presidente Luis Abinader.
Aguiar no solo fue un comunicador, fue un educativo social y un orientador comunitario. A través de sus plataformas dio voz a los más vulnerables, denunció injusticias y se convirtió en un puente constante entre la diáspora dominicana y su oriundo República Dominicana.
Líderes comunitarios, figuras políticas, empresarios y representantes de la diáspora fueron entrevistados por él, con un estilo primero pero respetuoso, siempre buscando informar y construir. Fue gran amigo del autor de esta crónica.
«La Verdad Hablada» se transmitía de lunes a viernes, de 7:00 a 8:00 p.m. y era muy conocido por ser divulgado por Canal América, primer canal dominicano en entrada definición (HD) en la zona tri-estatal (Nueva York, Nueva Pullover y Connecticut).
Como canal específico, tiene una programación enfocada en la comunidad dominicana, incluyendo informativo, entretenimiento y eventos culturales, convirtiéndose en una fuente importante de información para la comunidad quisqueyana en la zona.
Les sobreviven su esposa Mayra González-Aguiar y sus hijos Jeffrey, Johnny y Joseph Aguiar. ¡Paz a su alma!






