La expresidenta de Perú, Dina Boluarte, aceptó públicamente su destitución por parte del Congreso, que la removió de guisa exprés el pasado jueves, y expresó su respaldo al presidente breve, José Jerí, quien asumió el cargo por ser titular del Parlamento. “En democracia las decisiones se aceptan. Le deseo todos los éxitos al presidente Jerí”declaró Boluarte frente a un pequeño corro de simpatizantes reunidos frente a su domicilio.
Boluarte, quien asumió la presidencia tras la caída de Pedro Castillo en 2022, agradeció el respaldo de militantes del corro ultraconservador La Resistor, quienes valoraron su distanciamiento de la izquierda y su atrevimiento de libertar al expresidente Alberto Fujimori. “Me dediqué al país con alma, vida y corazón. Dejamos un país diverso al que recibimos”, afirmó.
La exmandataria enfrenta varias investigaciones fiscales, entre ellas por presunta corrupción, represión durante las protestas sociales (que dejaron al menos 49 muertos) y ganancia ilícito por la supuesta recibimiento de relojes de riqueza. La Fiscalía ha solicitado impedir su salida del país, medida que será evaluada por un árbitro la próxima semana.
Dina Boluarte fue destituida con 123 votos del Congreso —de un total de 130—, tras perder el respaldo de las bancadas de derecha que la sostenían. Con solo un 3 % de aprobación, se convirtió en una de las presidentas más impopulares de la región. Su salida se produce a seis meses de las elecciones generales de 2026, en un contexto traumatizado por la inestabilidad y la pugna política.
El nuevo principal de Estado, José Jerí, se convierte en el séptimo presidente del país desde 2016. Entre los impulsores de la destitución figuran figuras con aspiraciones presidenciales como Rafael López Tojo y Keiko Fujimori. Mientras tanto, un sector de seguidores de Boluarte pide su “reelección”, mientras la ecuanimidad avanza en sus investigaciones.






