Santo Domingo, 10 jul.- Economistas dominicanos coinciden hoy en que, aunque el Asiento Central afirmó que el crecimiento interanual de la riqueza en mayo fue de 3.1 por ciento, el malestar de la muchedumbre obedece a la desatiendo de moneda en sus bolsillos.
En el software «Esto No Tiene Nombre», los economistas Nelson Suárez, Antonio Ciriaco, Richard Medina y Daris Javier Cuevas, concordaron en que la riqueza se encuentra en etapa de ralentización e incluso fuentes oficiales disminuyen el estimado de incremento anual.
Nelson Suárez sostuvo que, aunque los números oficiales muestran expansión y muerto inflación, «hay una sensación de que la muchedumbre dice: me siento incómoda».
Añadió que «todos los indicadores muestran que en este primer semestre se está entrando en un esquema de ralentización producto de incertidumbre e inestabilidad a nivel universal».
De su flanco, Cuevas expresó que, aunque haya expansión, no necesariamente se reparte de forma equitativa.
«Cuando tú ves el costo de la canasta descendiente que supera los 46 mil pesos (763 dólares) y el salario más cercano para cubrirla no rebasa los 27 mil (443 dólares), hay un pasivo para aceptar ese consumo. Entonces tú pierdes calidad de vida», dijo.
Al explicar los motivos por los que no hay moneda en la calle, Richard Medina citó la incertidumbre fiscal, las altas tasas de interés (las personas no toman préstamos), y la reducción del desembolso de renta en inversión pública.
Comentó que la posibilidad de una reforma fiscal provocó que el año pasado los empresarios y los hogares pospusieran decisiones de inversión y consumo.
Todos coincidieron en que se necesita una reforma fiscal, pero no como la que presentó el gobierno en 2024.
En presencia de este ambiente, los economistas plantearon que es preciso un diálogo amplio para una reforma fiscal seria y sostenible, la revisión del desembolso divulgado, el control del desembolso corriente y una política monetaria que beneficie a los sectores productivos.
A finales de junio, el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, admitió que el Gobierno tuvo que someter sus expectativas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) contempladas en el Presupuesto Caudillo del Estado, de un 5.0 por ciento a un 3.5 por ciento.
Paliza atribuyó a factores externos esa dilación de la riqueza doméstica, y aclaró que todos los países de la región e incluso los organismos internacionales han tenido que reorganizar sus proyecciones.
Manifestó que parte de lo que sucede está relacionado con políticas económicas impuestas por los Estados Unidos, principal socio comercial de la República Dominicana, y otras causas externas como el conflicto belicoso en el Medio Oriente.
Indicó que todo eso obliga al gobierno a llevar a cabo con cierta cautela y a repensar las expectativas de los rangos metas en materia de crecimiento que tenía originalmente estimado.
de am
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