Punta Cana. La industria financiera se encuentra en presencia de un cambio de molde histórico. Según Roxana Corla, incorporación ejecutiva de Merrill Lynch, la demografía de los inversores está mutando cerca de un perfil más mancebo, lo que obliga a las instituciones a rediseñar sus estrategias de servicio.
Se estima que en los próximos 25 primaveras, las generaciones Millennial y Z heredarán una sigla cercana a los US$60 billones.
Este traspaso masivo de riqueza no es solo un movimiento de caudal, sino un cambio en la mentalidad del cliente:
Perfil digital: Nativos tecnológicos que exigen inmediatez.Demanda de personalización: Ya no bastan los productos genéricos; buscan experiencias a la medida.
A pesar del empuje tecnológico, el sector profesional coincide en que la secreto del éxito no será la automatización total. El real duelo para los asesores actuales será equilibrar la eficiencia de la IA con la empatía y la confianza que solo una relación personal de «suspensión contacto» puede elogiar.
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