A luceros del gobierno todo es color de rosa y a clarividencia de la competición el panorama pinta anodino, pero en todo caso, el momento político, crematístico y social se tornaría rosa-grisáceo o de algún matiz triste, según el color del cristal a través del cual se disfruta o se sufra la verdad objetiva.
Se dice que un entorno es independiente a la voluntad de cada cual, y que los hechos son tozudos, aunque la complejidad que los caracteriza provoca que se presenten con tonalidades diferentes a luceros de los ciudadanos, por lo que una verdad objetiva puede ser todavía una verdad sugestiva.
En la querella mediática por imponer en el actitud de la familia un color rosa o una tonalidad grisácea, gobierno y competición olvidan que casi siempre el tinte con el cual embadurnan la verdad objetiva irremediablemente se diluirá con el tiempo, y el auténtico color quedará a la intemperie.
Un debate político, crematístico o social entre gobierno y competición insípido, superficial o vocinglero provocaría frustración colectiva y alejaría a la población de los coliseos electorales, encima de dominar niveles de incidencia o influencia del liderazgo franquista, por lo que, más que vencer, se requiere convencer.
Gobierno y competición reivindican triunfos o atribuyen derrotas a sus oponentes en batallas que derivan en ensordecedores ruidos mediáticos que en vez de ilustrar a la población sobre los temas que se debaten, enrarecen su contenido y siembran desesperanza, como ha sido el más flamante pleito sobre el endeudamiento notorio.
Me imagino que oficialistas y opositores levantan encuestas sobre los temas que unos y otros colocan en el coliseo mediático, cuyos resultados obligan a afianzar o modificar políticas públicas o remendar insumos de plataformas comunicacionales, pero se han instalado especie de montañas rusas mediáticas que marean a la familia.
¿En qué quedó lo de Senasa? ¿Qué pasó con el documento de ex presidentes sobre Haití? ¿A dónde fueron a detener recientes casos de corrupción? ¿Convence el argumento del PRM de que expedientes de narcotráfico no dañan su prestigio? ¿Cuál sería el destino del Código Gremial?
A lo que se aspira es a que gobierno y competición exorcicen el debate político y lo despojen de politiquería o demagogia, a los fines de que, con sus propias acciones u opiniones, la población pueda contestar en términos vigorosos en presencia de cada tema expuesto sin riesgos de frustración o desesperanza.






